lunes, 25 de octubre de 2021

Evangelio Domingo 31 de octubre

El mandamiento principal - Marcos 12, 28-34

En aquel tiempo un letrado se acercó a Jesús y le preguntó: - ¿Qué mandamiento es el primero de todos? Respondió Jesús: - El primero es: "Escucha Israel: el Señor, nuestro Dios, es el único Señor; amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente, con todo tu ser". El segundo es éste: "Amarás a tu prójimo como a ti mismo". No hay mandamiento mayor que éstos. El letrado respondió: - Muy bien, Maestro; tienes razón cuando dices que el Señor es uno solo y no hay otro fuera de él; y que amarlo con todo el corazón, con todo el entendimiento y con todo el ser, y amar al prójimo como a uno mismo, vale más que todos los holocaustos y sacrificios. Jesús, viendo que había respondido sensatamente, le dijo: - No estás lejos del Reino de Dios. Y nadie se atrevió a hacerle más preguntas.

Explicación

Un hombre se acercó a Jesús para pedirle opinión sobre cuál era el mandato más importante de la Ley de Moisés que los buenos judíos debían cumplir. Muchos creían que era descansar el sábado, como día especial dedicado a Yavé Dios. Y Jesús le respondió: “Ama a Dios con todo tu corazón y al prójimo como a ti mismo. Eso es lo que Dios desea, y es lo más importante en la vida de un buen judío”.

No estás lejos del Reino de Dios

Evangelio dialogado

NARRADOR: En aquel tiempo un letrado se acercó a Jesús y le preguntó:

LETRADO: Maestro, ¿qué mandamiento es el primero de todos?

JESÚS: El primero es: "Escucha Israel, el Señor nuestro Dios es el único Señor: amarás al Señor tu Dios con todo el corazón, con toda tu alma, con toda tu mente, con todo tu ser". El segundo es éste: "Amarás a tu prójimo como a ti mismo"

NIÑO1: ¿Por qué dices dos mandamientos si sólo te ha preguntado uno?

JESÚS: No hay mandamiento mayor que estos...y no se pueden separar.

LETRADO: Pienso como tú y creo que estos dos mandamientos valen más que todas las ofrendas y sacrificios.

JESÚS: No estás lejos del Reino de Dios.

LETRADO: ¡Gracias, Maestro!

NIÑO2: Amar al prójimo, amar al prójimo...¡No sé por qué siempre estamos en lo mismo!

NIÑO1: Yo sí lo sé, ¡Porque es lo que más cuesta!

NIÑO2: ¿Y si yo amo mucho a Dios y no a los que me caen mal?

NIÑO1: Eso es imposible, ¿cómo vas a amar a Dios, al que no ves, y no amar a los que sí ves?

NIÑO2: Jesús dice que tengo que amar al prójimo, pero...¿quién es mi prójimo?

NIÑO1: Yo creo que mi prójimo es toda persona que necesita ayuda.

 

NIÑO2: ¡Pues no es difícil ni nada amar al prójimo como a uno mismo!

NIÑO1: Si nos quisiéramos todos así, no habría guerras, ni peleas, ni robos, ni envidias...¡El mundo parecería otro distinto!

NIÑO2: Sí, para que el mundo parezca otro...sólo tenemos que hacer dos cosas...

NIÑO1: Amar a Dios con todo el corazón, con toda el alma, con todas las fuerzas...

NIÑO2: Y al prójimo como a uno mismo.

NARRADOR: Nadie se atrevió entonces a hacer más preguntas.

Elaborado por: Fr. Emilio Díez Ordóñez y Fr. Javier Espinosa Fernández











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