domingo, 13 de diciembre de 2020

Fichas semana 14 de diciembre - Primaria





 

Evangelio del Domingo 20 de diciembre - Cuarto Domingo de Adviento

Evangelio según san Lucas 1, 26-38

En aquel tiempo, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la casa de David; el nombre de la virgen era María.

El ángel, entrando en su presencia, dijo:

«Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo».

Ella se turbó grandemente ante estas palabras y se preguntaba qué saludo era aquel.

El ángel le dijo:

«No temas, María, porque has encontrado gracia ante Dios. Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. Será grande, se llamará Hijo del Altísimo, el Señor Dios le dará el trono de David, su padre; reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin».

Y María dijo al ángel:

«¿Cómo será eso, pues no conozco varón?».

El ángel le contestó:

«El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el Santo que va a nacer será llamado Hijo de Dios. También tu pariente Isabel ha concebido un hijo en su vejez, y ya está de seis meses la que llamaban estéril, porque para Dios nada hay imposible».

María contestó:

«He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra».

Y el ángel se retiró.

Explicación

Este próximo Domingo celebramos el cuarto Domingo de Adviento. El evangelio de Lucas nos narra el pasaje de la Anunciación del ángel a María. El ángel se presentó y le dijo: “Alégrate, María, tengo una buena noticia para ti de parte de Dios. Vas a tener un hijo y le llamarás Jesús. Y será el Hijo de Dios”.

María se quedó alucinada pero sintió una confianza muy grande, porque pensó que si Dios se lo decía, por algo era, así que sólo contestó: “Aquí estoy para lo que Dios quiera. Que se haga en mí según tu palabra”. Entonces el ángel se marchó.

Nosotros, como María, queremos preparar nuestro corazón como una cuna, para que el niño Dios pueda nacer de nuevo en nuestro mundo.  




domingo, 6 de diciembre de 2020

Festividad de la Inmaculada Concepción

El 8 de diciembre celebramos la festividad de la Inmaculada Concepción, patrona de España.

La Inmaculada Concepción, conocida también como la Purísima Concepción, es un dogma de la Iglesia Católica decretado en 1854 que sostiene que la Virgen María estuvo libre del pecado original desde el primer momento de su concepción por los méritos de su hijo Jesucristo.

España celebra a la Inmaculada como patrona y protectora desde 1644, y el 8 de diciembre es fiesta de carácter nacional. Durante la celebración de dicha festividad, los sacerdotes españoles tienen el privilegio de vestir casulla azul. Este privilegio fue otorgado por la Santa Sede en 1864, como agradecimiento a la defensa del dogma de la Inmaculada Concepción que hizo España.

Evangelio Domingo 13 de diciembre - tercer Domingo de Adviento

 El Testimonio de Juan - Juan 1, 6-8,19-28

Surgió un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan: éste venía como testigo, para dar testimonio de la luz, para que por él todos vinieran a la fe. No era él la luz, sino testigo de la luz. Los judíos enviaron desde Jerusalén sacerdotes y levitas a Juan, a que le preguntaran: - ¿Tú quién eres? El confesó sin reservaas: - Yo no soy el Mesías. Le preguntaron: - Entonces, ¿qué? ¿Eres Elías? El dijo: - No lo soy. - ¿Eres tú el Profeta? Respondió: - No. Y le dijeron: - ¿Quién eres? Para que podamos dar una respuesta a los que nos han eviado, ¿qué dices de ti mismo? El contestó: - Yo soy "la voz que grita en el desierto: Allanad el camino del Señor" (como dijo el profeta Isaías=. Entre los enviados había fariseos y le preguntaron: - Entonces, ¿por qué bautizas, si tú no eres el Mesías, ni Elías, ni el Profeta? Juan les respondió: - Yo bautizo con agua; en medio de vosotros hay uno que no conocéis, el que viene detrás de mí, que existía antes que yo y al que no soy digno de desatar la correa de la sandalia. Esto pasaba en Betania, en la otra orilla del Jordán, donde estaba Juan bautizando

Explicación

Todos le preguntaban a Juan Bautista : "¿Quién eres?". Y él respondía: "Yo sólo soy una voz que os dice a gritos y con fuerza que preparéis el camino al Señor, que llega pronto. Estad atentos para recibirle, conocerle y amarle.

Elaborado por: Fr. Emilio Díez Ordóñez y Fr. Javier Espinosa Fernández








jueves, 3 de diciembre de 2020

Belenes miniatura

Los alumnos de sexto elaborarán este año belenes en miniatura al ser imposible realizar la exposición de belenes que tradicionalmente trabajaban durante estas fechas. De igual modo, los expondremos en clase y a través del blog con las fotos que envíen. Ahí van algunos ejemplos.

















domingo, 29 de noviembre de 2020

Ficha semana 30 de noviembre - Infantil

¿Montamos el Belén? ¡Ya es Adviento!









Fichas semana 30 de noviembre - Primaria

 Continuamos coloreando, recortando y pegando la segunda ventana de Adviento.

Evangelio Domingo 6 de diciembre - segundo Domingo de Adviento

Predicación de Juan el Bautista - Marcos 1, 1-8

Comienza el Evangelio de Jesucristo, Hijo de Dios. Está escrito en el profeta Isaías: Yo envío a mi mensajero delante de ti para que te prepare el camino. Una voz grita en el desierto: Preparadle el camino al Señor, allanad sus senderos. Juan bautizaba en el desierto: predicaba que se convirtieran y se bautizaran, para que se les perdonasen los pecados. Acudía la gente de Judea y de Jerusalén, confesaban sus pecados y él los bautizaba en el Jordán. Juan iba vestido de piel de camello, con una correa de cuero a la cintura, y se alimentaba de saltamontes y miel silvestre. Y proclamaba: - Detrás de mí viene el que puede más que yo, y yo no merezco agacharme para desatarle las sandalias. Yo os bautizo con agua, pero él os bautizará con Espíritu Santo.

Explicación

Juan Bautista fue un judío del tiempo de Jesús, primo suyo, que tenía muy buena fama por su sinceridad y sencillez. Además realizó una misión muy importante, preparando los corazones de sus paisanos para que acogieran a Jesús diciéndoles que era, sin duda, el mejor y a quien debían conocer y querer.

¡Preparad el camino al Señor!

Elaborado por: Fr. Emilio Díez Ordóñez y Fr. Javier Espinosa Fernández