Fano comparte con nosotros el
material de Cuaresma para este año. La dinámica es sencilla
"el mapa del tesoro"... cuarenta días caminando en busca de un tesoro
que está marcado por la CRUZ... Al llegar a ella, profundizaremos e iremos a lo
hondo para encontrar el misterio de la resurrección un súper TESORO.
Cada domingo un lugar: el
desierto, el Tabor, Samaría, Jerusalem, Betania... y distintos personajes... el
tentador, Elías y Moisés...la Samaritana, el Ciego... Lázaro... y a cada paso
el encuentro con distintos símbolos, la palabra que vence las tentaciones y nos
grita desde el Tabor que debe ser escuchada, el Agua, la Luz, la Vida... todos
símbolos que encontraremos también en tesoro de la vigilia pascual.
La didáctica puede ser variada:
- imprimir el mapa en grande e ir
desenrollándolo cada domingo
- o recortarlo y añadir trozos
del plano
- o tenerlo completo y mostrando
siempre la Cruz como meta y con un rotulador ir dibujando la línea de puntos...
También hay una carta pergamino
que puede ser el inicio con el miércoles de ceniza para empezar la
dinámica al mostrar el mapa...
En aquel tiempo dijo Jesús a sus
discípulos: -Sabéis que está mandado: «Ojo por ojo, diente por diente». Pues yo
os digo: No hagáis frente al que os agravia. Al contrario, si uno te abofetea
en la mejilla derecha, preséntale la otra; al que quiera ponerte pleito para
quitarte la túnica, dale también la capa; a quien te requiera para caminar una
milla, acompáñale dos; a quien te pide, dale, y al que te pide prestado, no lo
rehuyas. Habéis oído que se dijo: -Amarás a tu prójimo y aborrecerás a tu
enemigo. Yo en cambio os digo: Amad a vuestros enemigos, haced el bien a los
que os aborrecen y rezad por los que os persiguen y calumnian. Así seréis hijos
de vuestro Padre que está en el cielo, que hace salir el sol sobre malos y
buenos y manda la lluvia a justos e injustos. Porque si amáis a los que os
aman, ¿qué premio tendréis? ¿No hacen lo mismo también los publicanos? Y si
saludáis sólo a vuestros hermanos, ¿qué hacéis de extraordinario? ¿No hacen lo
mismo también los paganos? Por tanto, sed perfectos como vuestro Padre
celestial es perfecto.
Explicación
Hoy Jesús nos explica que quiere
decirnos cuando nos manda amarnos entre nosotros. Dar a quien nos pida, rezar
por los que nos persiguen, hacer las paces con nuestros enemigos y tomar
ejemplo de Dios Padre que cuando va a salir el sol se olvida de que hay hombres
malos y lo hace salir para alegría de todos, buenos, malos, justos, injustos...
Evangelio dialogado
SÉPTIMO DOMINGO ORDINARIO – “A”
(Mateo 5, 38-48)
NIÑO : Señor, nos dijiste que
somos sal y luz. Y nos dijiste cómo debíamos de comportarnos. ¿Quieres decirnos
algo más?
JESÚS: Mirad, sabéis que por ser
muy cabezones se nos ha dicho “ojo por ojo y diente por diente”, pero yo os
digo: No hagáis nunca mal a nadie.
NIÑA: Sí, Maestro, pero cuando
alguien te fastidia… ya sabes.
JESÚS: Sí, lo sé, pero si alguien
te da una bofetada en la mejilla derecha, preséntale la otra; si alguien te
pide que le acompañes un kilómetro, acompáñale dos; a quien te pide , dale, y
al que te pide prestado no le pongas excusas.
NIÑO: Eso que nos pides es muy
difícil.
JESÚS: ¿Vosotros queréis ser
felices? ¿Queréis ser discípulos míos?
NIÑO: Claro que sí. Tu, nos
quieres mucho y eres nuestro Maestro, pero…
JESÚS: Si queréis ser felices de
verdad, tenéis que aprender a amar de verdad a todos. No puedes amar sólo al
que te cae bien. Fijaos bien, hay que amar incluso al enemigo.
NIÑA: Pero Jesús, ¡eso es muy
difícil de cumplir! Además... ¿qué pasa si me insultan?
JESÚS: Solamente cuando ames de
verdad, entenderás lo que significa ser hermano e hijo de nuestro padre Dios.
NIÑO: Entonces... ¿tenemos que
querer a todos, aunque nos caigan mal?
JESÚS: Solamente así seremos
hijos de nuestro padre Dios. Porque si amas a los que te quieren ¿qué haces de
especial? Eso lo hace todo el mundo
NIÑA: Maestro, como decíamos el
domingo pasado: dices las cosas muy claras pero son tan difíciles de cumplir,
que te puedes quedar más solo que la una.
JESÚS: No son difíciles, son
sencillas y además la única manera de entender que todos somos hermanos y que
debemos hacer la vida cada día más feliz a todas las personas con las que nos
encontremos. Tenemos que imitar a nuestro padre celestial y amarnos como él nos
ama.
NIÑO: Muy bien, Maestro,
intentaremos hacer todo esto que nos dices, pero ayúdanos.
JESÚS: No os preocupéis. El que
confía en mí sabe que yo siempre estoy con vosotros.
Elaborado por: Fr. Emilio Díez
Ordóñez y Fr. Javier Espinosa Fernández
Cuenta la tradición que San
Valentín era un sacerdote en la Roma del s.III que, pese a que las autoridades
romanas prohibían contraer matrimonio a los jóvenes soldados, por considerar
que serían mejores combatientes si no tenían ataduras familiares, se dedicaba a
casar a las parejas en secreto según el rito católico.
Cuando fue descubierto, Valentín
fue sometido a martirio y finalmente decapitado en el año 270.
A partir de entonces
y desde el punto de vista popular, la fiesta de San Valentín (14 de
febrero) es interpretada como una oportunidad de celebrar el amor y la amistad.
En aquel tiempo dijo Jesús a sus
discípulos: Os lo aseguro si no sois mejores que los letrados y fariseos, no
entraréis en el reino de los cielos. Habéis oído que se dijo a los antiguos: no
matarás, y el que mate será procesado. Pero yo os digo: todo el que esté
peleado con su hermano será procesado. Por tanto, si cuando vas a poner tu
ofrenda sobre el altar, te acuerdas allí mismo de que tu hermano tiene quejas
contra ti, deja allí tu ofrenda ante el altar y vete primero a reconciliarte
con tu hermano. Habéis oído el mandamiento: "No cometerás adulterio".
Pues yo os digo: el que mira a una mujer casada deseándola, ya ha sido adúltero
con ella en su interior. Sabéis que se mandó a los antiguos: "No jurarás
en falso" y "Cumplirás tus votos al Señor". Pues yo os digo que
no juréis en absoluto. A vosotros os basta decir sí o no. Lo que pasa de ahí
viene del maligno.
Explicación
En una ocasión enseñaba Jesús a
sus discípulos cómo su doctrina superaba a la ley de los judíos, les decía: -
Habéis oído que se decía "No mates". Pues yo os digo: no os enfadéis,
que haya paz entre vosotros. Además si queréis presentarle a Dios una ofrenda,
primero debes estar en paz con tus hermanos y amigos. También les decía: -
Antes se decía no rompas el juramento y cumple lo prometido a Dios. Pero lo que
hay que hacer es ni jurar ni perjurar, sino simplemente afirmad o negad lo que
creáis, porque el nombre de Dios no es ninguna broma.
Evangelio dialogado
NIÑO : Maestro, dices que
debemos ser sal y luz para todos. Oye, Jesús ¿no crees que nos pides demasiado?
NIÑA: Sí... me parece que a
nuestros padres no les exigían tanto.
JESÚS: Yo no he venido a
quitar la ley, sino a darle plenitud, y os aseguro que desaparecerán el cielo y
la tierra antes de que deje de cumplirse una letra o tilde de esa ley.
NIÑO: Oye, Maestro, ¿y si
nos saltamos algo de lo que dice la ley, o se lo enseñamos mal a los otros?
JESÚS: El que haga eso, será
el menos importante el en Reino de los Cielos.
NIÑA: ¿Y si nos esforzamos
por hacerlo todo bien y ayudamos a los demás a hacer como nosotros?
JESÚS: Entonces seréis
importantes en el Cielo y sal y luz en la tierra.
NIÑO: Maestro, ¿cómo podemos
entrar en el Reino de los Cielos?
JESÚS: Tenéis que ser
mejores que los letrados y fariseos. A ellos se les dijo: “No matarás, y si uno
mata será condenado por el tribunal”. Pues yo os digo: Todo el que trate mal a
su hermano será condenado.
NIÑA: Pero Jesús, ¡eso es
muy difícil de cumplir! Además... ¿qué pasa si a mi hermano sólo le insulto?
JESÚS: Serás condenado.
NIÑO: Entonces... ¡Así no se
salva nadie! Con las veces que nos insultamos todos...
NIÑA: Escucha, Maestro: el
otro día al ir a comulgar, recordé que un compañero estaba enfadado conmigo,¡y
con toda la razón del mundo!
JESÚS: ¿Qué hiciste?
NIÑA: Pues ¿yooo...? comulgar.
JESÚS: No, amiga, no. Tenías
que haberlo dejado todo, ir a pedir perdón al compañero, hacer las paces con él
y, sólo entonces, acercarte a comulgar.
NIÑO: Jesús, yo a veces miro
lo que no debo.
JESÚS: Eso tiene solución.
Si tu ojo te hace pecar, ¡sácatelo! Mas te conviene perder un ojo, que ser
echado entero al fuego.
NIÑA: ¿Y si alguna vez
cogemos cosas que no son nuestras? También se puede pecar con las manos.
JESÚS: Si tu mano te pone en
peligro, córtatela y tírala. Mejor es perder una mano que caer entero al
Abismo.
En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos: - Vosotros sois la sal de la tierra. Pero si la sal se vuelve sosa, ¿con qué la salarán? No sirve más que para tirarla fuera y que la pise la gente. Vosotros sois la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad puesta en lo alto de un monte. Tampoco se enciende una vela para meterla debajo del celemín, sino para ponerla en el candelero y que alumbre a todos los de la casa. Alumbre así vuestra luz a los hombres para que vean vuestras buenas obras y den gloria a vuestro Padre que está en el cielo.
Explicación
Cuando Jesús proclamó las bienaventuranzas, dijo a los que le seguían y que estaban dispuestos a cumplirlas esta felicitación tan preciosa: "Vosotros sois la sal de la tierra y la luz del mundo". Pero también les advirtió que si la sal se vuelve sosa, eso es, si dejamos a un lado las bienaventuranzas, seríamos como esa sal que no sirve para nada.
Evangelio dialogado
NARRADOR: El sermón de las Bienaventuranzas había impactado en los oyentes de Jesús. Fue el comentario de muchos días. Algunos lo intentaron y les resultó bastante difícil de cumplir. Otros, ni lo intentaron, porque Jesús tenía unas cosas... Por cierto ¿dónde está el Maestro?
DISCÍPULO1º: Ya se acerca... Veremos de qué nos habla hoy.
DISCÍPULO2º: ¿Sabes, Jesús, que toda la semana nos hemos esforzado por cumplir las bienaventuranzas?
JESÚS: Me parece muy bien. ¿Y cómo fue la experiencia?
DISCÍPULO1º: Así, así. Por eso pensamos que podías darnos algún consejo.
JESÚS: Amigos, sólo puedo deciros que si intentáis cumplir las bienaventuranzas, seréis felices y alcanzaréis el Reino de Dios.
DISCÍPULO2º: ¿Y si se nos olvidan, como a mí casi siempre?
JESÚS: Pero vamos a ver, ¿sois amigos míos o no?
DISCÍPULOS: ¡Sí!, ¡desde luego!, ¡no lo dudes! JESÚS: Entonces, si sois mis amigos, también sois la sal de la tierra, ¿y qué pasa cuando la sal se vuelve sosa?
DISCÍPULO1º: Que no sirve para nada y hay que tirarla.
JESÚS: ¿Os dais cuenta de que no podéis olvidar mis palabras? Además vosotros sois la luz que ha de iluminar al mundo. ¿Se puede ocultar una ciudad puesta en lo alto de un monte?
DISCÍPULO2º: No, imposible, se ve desde todas partes.
JESÚS: ¿Y para qué encenderíais una vela?
DISCÍPULO1º: Para ver las cosas y no tropezar con ellas. Para que nos alumbre a todos.
JESÚS: Así han de alumbrar vuestras buenas obras. Además, daréis testimonio y el Padre estará muy contento de vosotros.
NARRADOR: Y Jesús despidió a la gente y les mandó a ser sus testigos y manifestar las obras de Dios.
Elaborado por: Fr. Emilio Díez Ordóñez y Fr. Javier Espinosa Fernández
En aquel tiempo, al ver Jesús el
gentío subió a la montaña, se sentó y se acercaron sus discípulos, y él se puso
a hablar enseñándoles: Dichosos los pobres en el espíritu, porque de ellos es
el Reino de los cielos. Dichosos los sufridos, porque ellos heredarán la
tierra. Dichosos los que lloran, porque ellos serán consolados. Dichosos los
que tienen hambre y sed de la justicia, porque ellos quedarán saciados.
Dichosos los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia. Dichosos
los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios. Dichosos los que trabajan
por la paz, porque ellos se llamarán «los hijos de Dios». Dichosos los
perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el Reino de los
cielos. Dichosos vosotros cuando os insulten, y os persigan, y os calumnien de
cualquier modo por mi causa. Estad alegres y contentos, porque vuestra
recompensa será grande en el cielo.
Explicación
Jesús siempre hablaba al corazón
de tal modo que, muchos, se reunían junto a él para escucharle. Un día subió a
la montaña con sus discípulos y la gente que le seguía y les enseñaba así:
Seréis felices si no hacéis del dinero lo más importante para vivir. Desead
mucho ( eso es tener hambre y sed ) la justicia y la paz . Tened compasión de
los que sufren y acompañadlos. Perdonad a todos los que os hagan algún daño. No
tengáis miedo a quienes os puedan amenazar por ser amigos míos. Y la gente,
igual que nosotros, se quedó maravillada por esas palabras.
Elaborado por: Fr. Emilio Díez
Ordóñez y Fr. Javier Espinosa Fernández