martes, 12 de marzo de 2019

Evangelio del Domingo





Transfiguración del Señor - Lucas 9, 28b-36

Evangelio dialogado

Narrador: En aquel tiempo, Jesús llevó a Pedro, a Juan y a Santiago a lo alto de una montaña, para orar.
Pedro: Maestro, ¡menuda caminata!
Jesús: No te quejes, Pedro, este lugar es hermoso para orar.
Juan: Desde luego, pero hay lugares hermosos un poco más abajo. ¡Llevamos horas andando!
Jesús: ¡Vale, Juan, vale! Descansad un poco mientras voy a orar con mi Padre.
Narrador: Jesús oraba y el aspecto de su rostro cambió, sus vestidos brillaban de lo blancos que eran.
Santiago: El Maestro ha tenido una buena idea, creo que me echaré una siestecita.
Juan: Yo haré lo mismo, Santiago, no quiero ni pensar en la bajada.
Pedro: No entiendo cómo el Maestro tiene fuerzas para rezar ahora.
Narrador: De repente dos hombres conversaban con Jesús: eran Moisés y Elías rodeados de la gloria del cielo.
Moisés: Ha llegado la plenitud de los tiempos. Tu sacrificio está próximo, Jesús, con él nacerá un orden nuevo.
Elías: Un orden basado en el amor y en la fraternidad universal de la sociedad, en el perdón y en la justicia divina.
Moisés: Un orden en el que la persona es el valor supremo de la sociedad. Pero para que la nueva sociedad aparezca, tú has de morir...crucificado en Jerusalén.
Elías: Así, lo ha dispuesto el Padre.
Jesús: No es un mensaje grato de escuchar, aun así...¡que se haga la voluntad del Padre!
Narrador: Pedro y los compañeros, espabilándose del sueño, vieron su gloria, y a los dos hombres que se alejaban. Y Pedro dijo a Jesús:
Pedro: ¡Maestro, Maestro, qué hermoso es estar aquí! Si quieres, haremos tres tiendas: una para ti, otra para Moisés y otra para Elías!
Narrador: Todavía estaba hablando, cuando una nube los envolvió. Se asustaron los discípulos. Una voz desde la nube decía: “Este es mi Hijo, el escogido, escuchadle!
Jesús: Vamos para abajo, los demás nos están esperando.
Narrador: Los discípulos guardaron silencio y, por el momento, no contaron a nadie nada de lo que habían visto.
Elaborado por: Fr. Emilio Díez Ordóñez y Fr. Javier Espinosa Fernández

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