lunes, 24 de marzo de 2025

Evangelio Domingo 30 de marzo

DOMINGO 4º DE CUARESMA-C- (Lc 15,1-3. 11-32)

Narrador: En aquel tiempo se acercaban a Jesús los publicanos y los pecadores a escucharle, y los fariseos y los letrados criticaban a Jesús porque acogía a los pecadores y... ¡hasta comía con ellos! Entonces, Jesús les contó esta parábola:

Jesús: Un hombre tenía dos hijos. El menor de ellos dijo a su padre:

Hijo menor: Padre, dame la parte de la herencia que me toca, pues quiero vivir mi vida.

Padre: ¡Hijo! ¿Lo has pensado bien?

Hijo menor: Sí y quiero que me des lo que me corresponde.

Padre: ¿Es que te falta algo a nuestro lado? ¿No tienes lo que necesitas?

Hijo menor: ¡No! Quiero salir de aquí y vivir mi vida, hacer lo que me da la gana. ¿Te enteras?

Padre: Está bien, hijo, si ese es tu deseo...

Narrador: El padre les repartió los bienes. No muchos después, el hijo pequeño, juntando todo lo suyo, emigró a un país lejano. Allí derrochó su fortuna viviendo perdidamente.

Hijo menor: ¿Quién quiere divertirse? ¡Venga, animaos! ¡Tengo mucho dinero! ¡Mirad, mucho dinero!

Amigote1: ¡Aquí estamos, amigo! Compartiremos tu alegría.

Amigote2: Vamos a divertirnos. ¡La vida es tan corta!

Narrador: Vino entonces por aquella tierra un hambre terrible, el dinero se había terminado, y empezó a pasar necesidad.

Hijo menor: ¡No me queda nada! ¡Lo he gastado todo con vosotros!

Amigote1: ¿Y a mí qué me dices? Ya tengo bastante con mis problemas.

Hijo menor: ¡Tienes que ayudarme! Estoy solo y lejos de mi casa.

Narrador: Tanto le insistió a un habitante de aquel país, que le mandó a cuidar los establos.

Amigote2: Está bien, puedes cuidar mis cerdos. Pero...¡cuidado con comerte sus algarrobas! Quiero a mis cerdos bien gordos.

Hijo menor: ¡Cuántos jornaleros de mi padre tienen abundancia de pan y yo aquí me muero de hambre! Me pondré en camino a donde está mi padre, y le diré: “Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no merezco llamarme hijo tuyo: trátame como a uno de tus jornaleros”.

Narrador: Se puso en camino a donde estaba su padre. Cuando todavía estaba lejos, su padre lo vio y se conmovió; y echando a correr se le echó al cuello y se puso a besarlo.

Hijo menor: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti, ya no merezco llamarme hijo tuyo.

Padre: Sacad enseguida el mejor traje y las mejores sandalias para mi hijo. Matad el ternero cebado. Celebraremos un banquete, porque este hijo mío estaba muerto y ha revivido, estaba perdido y lo hemos encontrado.

Narrador: Y empezaron el banquete. El hijo mayor estaba en el campo. Cuando al volver a casa vio el jaleo de la fiesta y oyó la música, los criados estaban muy atareados y no entendía lo que pasaba.

Hijo mayor: ¿Qué pasa? ¿Dónde vais tan deprisa? ¿Qué música es ésa?

Criado: Ha vuelto tu hermano y tu padre nos ha mandado preparar una fiesta. Tu padre está muy contento porque tu hermano ha vuelto sano, y ha mandado matar el ternero cebado.

Padre: ¡Entra, hijo, entra! Tu hermano ha regresado.

Hijo mayor: ¡No!

Padre: ¿Por qué? ¿Es que no estás contento?

Hijo mayor: ¡Cómo voy a estarlo! Siempre te he servido, nunca te desobedecí y jamás me diste un cordero para comerlo con mis amigos. Y a este hijo tuyo que lo ha malgastado todo, le das el ternero cebado.

Padre: Hijo, tú estás siempre conmigo, y todo lo mío es tuyo: deberías alegrarte, porque este hermano tuyo estaba muerto y ha revivido, estaba perdido y lo hemos encontrado.

Elaborado por: Fr. Emilio Díez Ordóñez y Fr. Javier Espinosa Fernández





lunes, 17 de marzo de 2025

Evangelio Domingo 23 de marzo

EVANGELIO DIALOGADO - PARÁBOLA DE LA HIGUERA

Evangelio según San Lucas (Lc 13,1-9)

NARRADOR: Se acercaron a Jesús algunos de sus amigos para explicarle el mal comportamiento de los galileos. Jesús les contestó con una parábola, la parábola de la higuera.

Jesús: Queridos amigos, los galileos no eran peores que los demás. Todos debéis convertiros y mejorar en algo...¡o en mucho! Nadie es perfecto. Os lo explicaré con una parábola. Escuchad:

Un hombre tenía una higuera plantada en su viña, y fue a buscar fruto en ella, y no lo encontró.

Amo: Amigo, te encargué que cuidaras mi viña y también la higuera.

Viñador: Eso hago, Señor.

Amo: Ya lo sé, pero llevo tres años viniendo a buscar fruto y nunca encuentro. Así que creo que debes cortar la higuera, pues no sirve para nada.

Viñador: Señor, déjala todavía este año. Yo cabaré alrededor y le echaré abono a ver si da fruto. Si no, el año que viene la cortaré.

Jesús: ¿Entendéis lo que quiero decir? Esforzaos por dar frutos de buenas obras, ahora que todavía estáis a tiempo.

Narrador: Jesús espera de sus amigos que no se den nunca por satisfechos en el intento por ser cada día mejores. El corazón necesita hacerse mejor, y con él, cada persona. Algo parecido a lo que ocurre con los árboles frutales, que deben dar frutos nuevos y ricos en cada temporada. Y no les debe bastar con haber dado cosecha el año anterior.






lunes, 10 de marzo de 2025

Evangelio Domingo 16 de marzo

Transfiguración del Señor - Lucas 9, 28b-36

En aquel tiempo, Jesús se llevó a Pedro, a Juan y a Santiago a lo alto de una montaña, para orar. Y mientras oraba, el aspecto de su rostro cambió, sus vestidos brillaban de blancos. De repente dos hombres conversaban con él: eran Moisés y Elías, que aparecieron con gloria; hablaban de su muerte, que iba a consumar en Jerusalén. Pedro y sus compañeros se caían de sueño; y espabilándose vieron su gloria y a los dos hombres que estaban con él. Mientras éstos se alejaban, dijo Pedro a Jesús: - Maestro, ¡qué hermoso es estar aquí! Haremos tres chozas: una para tí, otra para Moisés y otra para Elías. No sabía lo que decía. Todavía estaba hablando cuando llegó una nube que los cubrió. Se asustaron al entrar en la nube. Una voz desde la nube decía: - Este es mi Hijo, el escogido; escuchadle. Cuado sonó la voz, se encontró Jesús solo. Ellos guardaron silencio y, por el momento, no contaron a nadie nada de lo que habían visto

Explicación

Cuando en la vida nos vengan momentos difíciles, que nos parezcan insuperables y que terminan con nosotros, no olvidemos que Jesús venció todo mal, incluso el de su muerte. Dios Padre le resucitó y le concedió toda la plenitud, toda la vida y toda la hermosura. Y Jesús quiso que, eso mismo, lo supieran sus amigos, quienes poco tiempo después le verían insultado, perseguido, apresado y condenado a morir, como si fuera un malhechor. Para que no se derrumbaran por la pena y el desánimo, les llevó al monte Tabor y ante ellos se transformó. Ese que vieron lleno de luz y pleno de blancura, es el que en la cruz parecía tener su destino último. No os desaniméis. Al final vence siempre la vida, el cariño, la verdad.

Evangelio dialogado

Narrador: En aquel tiempo, Jesús llevó a Pedro, a Juan y a Santiago a lo alto de una montaña, para orar.

Pedro: Maestro, ¡menuda caminata!

Jesús: No te quejes, Pedro, este lugar es hermoso para orar.

Juan: Desde luego, pero hay lugares hermosos un poco más abajo. ¡Llevamos horas andando!

Jesús: ¡Vale, Juan, vale! Descansad un poco mientras voy a orar con mi Padre.

Narrador: Jesús oraba y el aspecto de su rostro cambió, sus vestidos brillaban de lo blancos que eran.

Santiago: El Maestro ha tenido una buena idea, creo que me echaré una siestecita.

Juan: Yo haré lo mismo, Santiago, no quiero ni pensar en la bajada.

Pedro: No entiendo cómo el Maestro tiene fuerzas para rezar ahora.

Narrador: De repente dos hombres conversaban con Jesús: eran Moisés y Elías rodeados de la gloria del cielo.

Moisés: Ha llegado la plenitud de los tiempos. Tu sacrificio está próximo, Jesús, con él nacerá un orden nuevo.

Elías: Un orden basado en el amor y en la fraternidad universal de la sociedad, en el perdón y en la justicia divina.

Moisés: Un orden en el que la persona es el valor supremo de la sociedad. Pero para que la nueva sociedad aparezca, tú has de morir...crucificado en Jerusalén.

Elías: Así, lo ha dispuesto el Padre.

Jesús: No es un mensaje grato de escuchar, aun así...¡que se haga la voluntad del Padre!

Narrador: Pedro y los compañeros, espabilándose del sueño, vieron su gloria, y a los dos hombres que se alejaban. Y Pedro dijo a Jesús:

Pedro: ¡Maestro, Maestro, qué hermoso es estar aquí! Si quieres, haremos tres tiendas: una para ti, otra para Moisés y otra para Elías!

Narrador: Todavía estaba hablando, cuando una nube los envolvió. Se asustaron los discípulos. Una voz desde la nube decía: “Este es mi Hijo, el escogido, escuchadle!

Jesús: Vamos para abajo, los demás nos están esperando.

Narrador: Los discípulos guardaron silencio y, por el momento, no contaron a nadie nada de lo que habían visto.

Elaborado por: Fr. Emilio Díez Ordóñez y Fr. Javier Espinosa Fernández



lunes, 3 de marzo de 2025

Evangelio Domingo 9 de marzo

Tentaciones de Jesús - Lucas 4, 1-13

En aquel tiempo, Jesús, lleno del Espíritu Santo, volvió del Jordán, y durante cuarenta días, el Espíritu lo fue llevando por el desierto, mientras era tentado por el diablo. Todo aquel tiempo estuvo sin comer, y al final sintió hambre. Entonces el diablo le dijo: - Si eres Hijo de Dios, dile a esta piedra que se convierta en pan. Jesús le contestó: - Está escrito: "No sólo de pan vive el hombre" Después, llevándole a lo alto, el diablo le mostró en un instante todos los reinos del mundo, y le dijo: - Te daré el poder y la gloria de todo eso, porque a mí me lo han dado y yo lo doy a quien quiero. Si tú te arrodillas delante de mí, todo será tuyo. Jesús le contestó: - Está escrito: "Al Señor tu Dios adorarás y a él sólo darás culto". Entonces lo llevó a Jerusalén y lo puso en el alero del templo y le dijo: - Si eres Hijo de Dios, tírate de aquí abajo, porque está escrito: "Encargará a los ángeles que cuiden de ti", y también: "Te sostendrán en sus manos, para que tu pie no tropiece con las piedras" Jesús le contestó: - Está mandado: "No tentarás al Señor tu Dios". Completadas las tentaciones, el demonio se marchó hasta otra ocasión.

Explicación

Jesús no quiere saber nada de comportamientos espectaculares, ni de tener que imponerse por medio de la fuerza y de la violencia, ni mucho menos de tener posesión de territorios y propiedades. Jesús elige otro camino bien distinto del que le ofrece este personaje, tan disfrazado, que representa la voz interior que nos sugiere hacer el mal, en vez de hacer el bien. Y como no puede convencerle, dice el evangelio, que por esta vez el diablo se alejó de Jesús. Debemos tener cuidado con creer que las cosas se arreglan por medio de formas violentas, o que podemos ser más, porque tengamos más cosas. Incluso debemos renunciar a conseguir con facilidad, lo que cuesta mucho esfuerzo alcanzar.

Evangelio dialogado

Niño1: ¡Hola, amigas y amigos! Os invitamos hoy a escuchar una historia muy curiosa sobre Jesús.

Niño2: Claro, ya sabéis por qué decimos que es una historia diferente, porque desde el miércoles de ceniza estamos ya en la Cuaresma.

Niño1: Sí, sí. Recordad que Cuaresma significa cuarenta días, los cuarenta días que pasó Jesús en el desierto.

Niño2: Sí, Jesús estaba solo en el desierto, pero recibió una visita bastante desagradable.

 Niño1: Yo he oído decir que esa “visita” la recibimos todos de vez en cuando. Jesús nos enseñó cómo debemos enfrentarnos a ella. ¡Vamos a verlo!

Narrador: En aquel tiempo, Jesús, lleno del Espíritu Santo, volvió del Jordán y durante cuarenta días, el Espíritu le fue llevando por el desierto, mientras era tentado por el diablo. Todo el tiempo estuvo sin comer, y al final sintió hambre.

Diablo: Si eres Hijo de Dios, dile a esta piedra que se convierta en pan. ¡Para qué pasar hambre!

Jesús: “No sólo de pan vive el hombre”

Narrador: Después, el diablo le mostró en un instante todos los reinos del mundo, y le dijo:

Diablo: Te daré el poder y la gloria de todo esto, porque a mí me lo han dado y yo lo doy a quien quiero. Si tú te arrodillas delante de mí, todo será tuyo.

Jesús: Está escrito: “Al Señor tu Dios adorarás y a él sólo le darás culto”

Narrador: Entonces lo llevó a Jerusalén y lo puso en el alero del templo y le dijo:

Diablo: Si eres Hijo de Dios tírate de aquí abajo, porque está escrito: “Encargará a los ángeles que cuiden de ti”, y también: “Te sostendrán en sus manos, para que tu pie no tropiece con las piedras”

Jesús: Está mandado: “No tentarás al Señor tu Dios”

Narrador: Terminadas las tentaciones, el demonio se marchó hasta otra ocasión.

Elaborado por: Fr. Emilio Díez Ordóñez y Fr. Javier Espinosa Fernández



sábado, 1 de marzo de 2025

Conocemos nuestro patrimonio cultural

Algunas curiosidades sobre la Iglesia Parroquial San Pedro Apóstol de Binéfar:

*¿Sabías que la Iglesia de San Pedro apóstol de Binéfar fue sede de las Cortes de Aragón  con Felipe II en 1585 debido a la epidemia de tifus que sufría el pueblo de Monzón? 

*¿Sabías que el primer retablo de la iglesia de Binéfar  (1525) fue obra del famoso autor de retablos, Damián Forment que también fue autor del retablo de la Basílica del Pillar? Costó 24 "dineros jaqueses".

*¿Sabías que con la Guerra Civil española de 1936 la Iglesia de Binéfar fue saqueada y quemada usándose de garaje?

*¿Sabías que el retablo se volvió a construir en 1955 y 1956 obra de los hermanos José y Joaquín Albareda, pertenecientes a la Real Academia de Bellas Artes de San Luis en Zaragoza?

*¿Sabías que el retablo actual consta de cuatro calles y doce escenas sobre la vida de San Pedro?

*¿Sabías que el 14 de septiembre se celebra en Binéfar la Festividad del Santo Cristo de los Milagros al que los binefarenses le tienen mucha devoción debido a los milagros que obró? Se encuentra en el interior de la Iglesia en la llamada Capilla del Santo Cristo o del Santísimo.

TODO ESO Y MUCHAS COSAS MÁS ESTAMOS APRENDIENDO EN CLASE DE RELIGIÓN SOBRE LA IGLESIA DE SAN PEDRO APÓSTOL DE BINÉFAR, NUESTRO PATRIMONIO CULTURAL, NUESTRA HISTORIA, NUESTRO ARTE ...














Evangelio Domingo 2 de marzo

El ojo y la mota - Lucas 6, 39-45

En aquel tiempo ponía Jesús a sus discípulos esta comparación: - ¿Acaso puede un ciego guiar a otro ciego? ¿No caerán los dos en el hoyo? Un discípulo no es más que su maestro; si bien, cuando termine su aprendizaje, será como su maestro. ¿Por qué te fijas en la mota que tiene tu hermano en el ojo y no reparas en la viga que llevas en el tuyo? ¿Cómo puedes decir a tu hermano: "Hermano, déjame que te saque la mota del ojo" , sin fijarte en la viga que llevas en el tuyo? ¡Hipócrita! Sácate primero la viga de tu ojo, y entonces verás claro para sacar la mota del ojo de tu hermano. No hay árbol sano que dé fruto dañado, ni árbol dañado que dé fruto sano. Cada árbol se conoce por su fruto: porque no se cosechan higos de las zarzas, ni se vendimian racimos de los espinos. El que es bueno, de la bondad que atesora en su corazón saca el bien, y el que es malo, de la maldad saca el mal: porque lo que rebosa del corazón, lo habla la boca.

Explicación                                                                      

Jesús nos pide que seamos observadores de modo que, estando bien atentos, nos demos cuenta de los detalles más pequeños, sin que se nos pasen desapercibidos. A Jesús, no se le escapaba casi nada. Y por eso decía que nadie ciego, que no vea bien las cosas, debe guiar a otros ciegos, porque todos se caerán en el primer hoyo o socavón que se encuentren. ¿ Cómo es posible que seamos capaces de ver una mancha pequeña en la ropa de otros y no veamos la mancha grande que tenemos en nuestro vestido ? La respuesta es clara : porque nos miramos poco para ver nuestros defectos y prestamos más atención a los de los demás. Lo mismo que cada árbol se conoce por sus frutos, también las personas demuestran ser buenas o malas, por sus obras.

Elaborado por: Fr. Emilio Díez Ordóñez y Fr. Javier Espinosa Fernández




viernes, 28 de febrero de 2025

Cuaresma 2025

Queridos amigos

Os compartimos el material de Cuaresma 2025. Un regalo ser cauce y compartir la palabra de Dios para este tiempo. También os comparto la canción y el video que ha preparado Unai Quirós. Una alegría trabajar juntos por el reino.

A parar y reparar. Paremos el coche, dejémosle a Jesús nuestra llaves y dejémonos hacer por Él.

Fano

https://drive.google.com/drive/folders/1LFCnLyJBRi52Ky8zW_6fuQbo-pMKVjp3?usp=sharing




miércoles, 19 de febrero de 2025

Evangelio Domingo 23 de febrero

Amor a los enemigos - Lucas 6, 27-38

En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos: - A los que me escucháis os digo: Amad a vuestros enemigos, haced el bien a los que os odian, bendecid a los que os maldicen, orad por los que os injurian. Al que te pegue en una mejilla, preséntale la otra; al que te quite la capa, déjale también la túnica. A quien te pide, dale; al que se lleve lo tuyo, no se lo reclames. Tratadad a los demás como queréis que ellos os traten. Pues, si amáis sólo a los que os aman, ¿qué mérito tenéis? También los pecadores aman a los que los aman. Y si hacéis bien sólo a los que os hacen bien, ¿qué mérito tenéis? También los pecadores lo hacen. Y si prestáis sólo cuando esperáis cobrar, ¿qué mérito tenéis? También los pecadores prestan a otros pecadores con intención de cobrárselo. ¡No! Amad a vuestros enemigos, haced el bien y prestad sin esperar nada: tendréis un gran premio y seréis hijos del Altísimo, que es bueno con los malvados y desagradecidos. Sed compasivos como vuestro Padre es compasivo; no juzquéis y no seréis juzgados; no condenéis y no seréis condenados; perdonad y seréis perdonados; dad y se os dará: os verterán una medida generosa, colmada, remecida, rebosante. La medida que uséis la usarán con vosotros

Explicación

Jesús invita a sus amigos a tener un corazón grande, es decir generoso y universal, parecido al de Dios Padre. Un corazón capaz de prestar algo a quien necesite ayuda, aunque no pueda devolverlo; o dispuesto a hacer el bien a quien te hace mal, o a hablar bien de los que hablan mal de ti. Porque amar a quien te ama, hablar bien de quien habla bien de ti y prestar a quien te lo puede devolver, ¿ qué mérito tiene ?. Eso lo hace cualquiera. Hay una frase de Jesús preciosa, con la que anima a sus seguidores a ser buenos, a fondo perdido : “Tratad a los demás como queréis que ellos os traten”

Elaborado por: Fr. Emilio Díez Ordóñez y Fr. Javier Espinosa Fernández








lunes, 10 de febrero de 2025

Evangelio Domingo 16 de febrero

Bienaventuranzas - Lucas 6, 17.20-26

En aquel tiempo bajó Jesús del monte con los Doce y se paró en un llano con un grupo grande de discípulos y de pueblo, procedente de toda Judea, de Jerususalén de la costa de Tiro y Sidón. El, levantando los ojos hacia sus discípulos, les dijo: Dichosos los pobres, / porque vuestro es el Reino de Dios. Dichosos los que ahora tenéis hambre, / porque quedaréis saciados. Dichosos los que ahora lloráis, / porque reiréis. Dichosos vosotros cuando os odien los hombres, y os excluyan, y os insulten y proscriban vuestro nombre como infame, por causa del Hijo del hombre. Alegraos ese día y saltad de gozo, porque vuestra recompensa será grande en el cielo. Eso es lo que hacían vuestros padres con los profetas. Pero ¡ay de vosotros los ricos, / porque ya tenéis vuestro consuelo! ¡Ay de vosotros los que estáis saciados, / porque tendréis hambre! ¡Ay de los que ahora reís, / porque haréis duelo y lloraréis! ¡Ay si todo el mundo habla bien de vosotros! Eso es lo que hacían vuestros padres con los falsos profetas

Explicación

Jesús decía cosas tan importantes y hablaba al corazón de tal modo que, muchos, se reunían junto a él para escucharle. Sus palabras eran nuevas, y su modo de hablar era tan original que resultaba convencer a muchos de los que le escuchaban. Decía, por ejemplo : Seréis felices si no hacéis del dinero lo más importante para vivir. Desead mucho ( eso es tener hambre y sed ) la justicia y la paz . Que vuestro corazón sea tan sensible como para llorar con los que sufren. No tengáis miedo a quienes os puedan amenazar por ser amigos míos.

Elaborado por: Fr. Emilio Díez Ordóñez y Fr. Javier Espinosa Fernández