domingo, 28 de febrero de 2021

Evangelio Domingo 7 de marzo

 TERCER DOMINGO DE cuaresma

La purificación del Templo - Juan 2, 13-25

En aquel tiempo se acercaba la Pascua de los Judíos y Jesús subió a Jerusalén. Y encontró en el templo a los vendedores de bueyes, ovejas y palomas, y a los cambistas sentados; y, haciendo un azote con cordeles, los echó a todos del templo, ovejas y bueyes; y a los cambistas les esparció las monedas y les volcó las mesas; y a los que vendías palomas les dijo: - Quitad esto de aquí: no convirtáis en un mercado la casa de mi Padre. Sus discípulos se acordaron de lo que está escrito: "El celo de tu casa me devora" Entonces intervinieron los judíos y le preguntaron: - ¿Qué signos nos muestras para obrar así? Jesús contestó: - Destruid este templo, y en tres días lo levantaré. Los judíos replicaron: - Cuarenta y seis años ha costado construir este templo, ¿y tú lo vas a levantar en tres días? Pero él hablaba del templo de su cuerpo. Y cuando resucitó de entre los muertos, los discípulos se acordaron de que lo había dicho, y dieron fe a la Escritura y a la palabra que había dicho Jesús. Mientras estaba en Jerusalén por la fiesta de la Pascua, muchos creyeron en su nombre, viendo los signos que hacía; pero Jesús no se confiaba con ellos, porque los conocía a todos y no necesitaba el testimonio de nadie sobre un hombre, porque él sabía lo que hay dentro de cada hombre.

Explicación

Jesús se enfadó mucho con los que habían convertido el Templo de Jerusalén en una gran superficie de comerciantes, cambistas de monedas y aprovechados, y les dijo, arrojando por los suelos sus mostradores: Quitad todo esto de aquí, porque este es un lugar es de oración sencilla y confiada con Dios.

Elaborado por: Fr. Emilio Díez Ordóñez y Fr. Javier Espinosa Fernández







El lavatorio de Tintoretto - semana 1 de marzo




domingo, 21 de febrero de 2021

Evangelio Domingo 28 de febrero

 SEGUNDO DOMINGO DE CUARESMA

Transfiguración del Señor - Marcos 9, 1-9

En aquel tiempo, Jesús se llevó a Pedro, a Santiago y a Juan, subió con ellos solos a una montaña alta, y se transfiguró delante de ellos. Sus vestidos se volvieron de un blanco deslumbrador, como no puede dejarlos ningún batanero del mundo. Se les aparecieron Elías y Moisés conversando con Jesús. Entonces Pedro tomó la palabra y le dijo a Jesús: - Maestro. ¡Qué bien se está aquí! Vamos a hacer tres chozas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías. Estaban asustados, y no sabían lo que decían. Se formó una nube que los cubrió y salió una voz de la nube: - Este es mi Hijo amado; escuchadlo. De pronto, al mirar alrededor, no vieron a nadie más que a Jesús, solo con ellos. Cuando bajaban de la montaña, Jesús les mandó: No contéis a nadie lo que habéis visto hasta que el Hijo del hombre resucite de entre los muertos. Esto se les quedó grabado y discutían qué querría decir aquello de resucitar de entre los muertos.

Explicación

Un día Jesús compartió con sus amigos un secreto y les dijo que después de morir vencería a la muerte y resucitaría. Esto se lo manifestó para darles ánimos, de tal modo que cuando le vieran morir en la cruz no perdieran la esperanza del todo y recordaran lo del monte Tabor, cuando él se les apareció revestido de luz.

 Evangelio dialogado

APÓSTOL 1: Maestro, ¿dónde vamos? Por aquí no hay ningún pueblo.

APÓSTOL 2: El camino es cada vez más difícil. Estamos muy cansados.

APÓSTOL 1: ¡Tengo los pies hechos polvo!

APÓSTOL 2: ¡Yo no puedo dar un paso más!

JESÚS: Está bien, podéis descansar en la fuente que hemos dejado hace un momento.

APÓSTOL 1: Gracias, Maestro. Y tú ¿qué vas a hacer?

JESÚS: Voy a subir a ese monte de ahí.

APÓSTOL 2: ¡Está muy lejos! Tardarás más de cuatro horas.

JESÚS: No importa. Pedro, Santiago, Juan... ¿queréis subir conmigo?

APÓSTOL 1: ¡Vale, Maestro! Hace tiempo que no subo al Tabor.

APÓSTOL 2: Será una buena caminata. ¡No perdamos tiempo!

APÓSTOL 1: Desde luego. ¡Vamos ya!

JESÚS: Vosotros esperadnos en la fuente.

APÓSTOL 1: Está bien, pero no os canséis demasiado.

APÓSTOL 2: Amigos, vamos a la fuente.

APÓSTOL 1: ¡Vaya subida...! Ya no me acordaba... Ha sido difícil, ¿eh?

APÓSTOL 2: Estoy tan cansado que me voy a tumbar a echar un sueñecito.

APÓSTOL 1: Yo también. No sé cómo el Maestro puede aguantar tanto.

JESÚS: Descansad un rato. Voy a rezar un poco más arriba. ¡Moisés, Elías, bienvenidos!

MOISÉS: ¡Hola, Jesús! ¿Cómo te va por la tierra?

JESÚS: Regular, a veces es difícil cumplir la voluntad del Padre.

ELÍAS: Pero sabes que te quiere y que siempre está contigo.

APÓSTOL 1: Maestro. ¡Qué bien se está aquí! Vamos a hacer tres chozas: una para Ti, otra para Moisés y otra para Elías.

APÓSTOL 2: ¡Pedro, Pedro, ven! ¡No sabes lo que dices!

Voz en OFF: Éste es mi Hijo amado, escuchadlo.

JESÚS: Bajemos ya, los otros nos esperan.

APÓSTOL 1: ¡Anda que cuando les contemos lo que hemos visto!

JESÚS: ¡No! No contéis a nadie lo que habéis visto hasta que el Hijo del Hombre resucite de entre los muertos.

Elaborado por: Fr. Emilio Díez Ordóñez y Fr. Javier Espinosa Fernández



Fichas Cuaresma





 

Fichas semana 22 de febrero



domingo, 14 de febrero de 2021

Evangelio Domingo 21 de febrero

 PRIMER DOMINGO DE CUARESMA

Jesús es tentado en el desierto - Marcos 1, 12-15

En aquel tiempo, el Espíritu empujó a Jesús al desierto, donde se quedó cuarenta días, dejándose tentar por Satanás; vivía entre alimañas, y los ángeles le servían. Cuando arrestaron a Juan, Jesús se marchó a Galilea a proclamar el Evangelio de Dios; decía: - Se ha cumplido el plazo, está cerca el Reino de Dios. Convertíos y creed la Buena Noticia

Explicación

Los atletas, antes de realizar una prueba difícil, se concentran, se entrenan y comprueban si están preparados o no para participar en ella. Eso mismo hizo Jesús, antes de dar comienzo al anuncio del Evangelio: se retiró al desierto y cogió fuerzas para cumplir su misión con sencillez y cariño, dejando de lado lo espectacular y cómodo.

Elaborado por: Fr. Emilio Díez Ordóñez y Fr. Javier Espinosa Fernández




Cuaresma 2021

 Ésta es la propuesta de P. Fano para la Cuaresma 2021. Con el juego de palabras “cuareSMART Phone” entramos en comunicación con Dios preparándonos para la Semana Santa.












lunes, 8 de febrero de 2021

El Padrenuestro



 









Evangelio Domingo 14 de febrero

Curación de un leproso - Marcos 1, 40-45

En aquel tiempo se acercó a Jesús un leproso, suplicándole de rodillas: - Si quieres, puedes limpiarme. Sintiendo lástima, extendió la mano y lo tocó diciendo: - Quiero: queda limpio. La lepra se le quitó inmediatamente y quedó limpio. El lo despidió, encargándole severamente: - No se lo digas a nadie; pero para que conste, ve a presentarte al sacerdote y ofrece por tu purificación lo que mandó Moisés. Pero cuando se fue, empezó a divulgar el hecho con grandes ponderaciones, de modo que Jesús ya no podía entrar abiertamente en ningún pueblo; se quedaba fuera, en descampado; y aun así acudían a é de todas partes.

Explicación

La actividad de Jesús, dedicado de lleno a hacer bien, hizo que muchas personas oyeran hablar de él y se le acercaran. Así ocurrió con este enfermo de lepra que vino a Jesús y le pidió ayuda. Una vez sanado, aquél hombre se sintió como nuevo y comenzó una vida nueva de trato y relación con los demás, porque no sé si sabes que los enfermos de lepra eran separados de la sociedad y condenados a vivir aislados. Qué triste ¿no?

Evangelio dialogado

NARRADOR: Hoy os vamos a relatar una historia de Jesús. De cómo Jesús curó a un leproso.

NIÑO 1: ¿La lepra era una enfermedad muy mala?

NARRADOR: ¡Claro! Todos tenían miedo de contagiarse y dejaban a los leprosos lejos de su familia y solos.

NIÑO 2: Eso me da mucha pena. ¿Es que nadie les quería?

NARRADOR: Seguro que Jesús sí. Veréis lo que sucedió.

NIÑO 1: Maestro, vamos a descansar ahora que no hay gente.

JESÚS: Está bien, descansemos un rato. ¡Mirad, por ahí viene un leproso!

LEPROSO: ¡Estoy impuro, estoy impuro!

NIÑO 2: ¡Maestro, es un leproso, no te acerques!

LEPROSO: Si quieres puedes limpiarme, Señor.

JESÚS: Quiero, queda limpio.

LEPROSO: ¡Gracias, Jesús, gracias!

JESÚS: ¡No se lo digas a nadie! Preséntate al sacerdote y ofrece por tu purificación lo que mandó Moisés.

NARRADOR: El leproso fue a la ciudad y gritaba con todas sus fuerza diciendo a todo el mundo el milagro de Jesús.

LEPROSO: ¡Estoy curado, ya no tengo lepra!

NIÑO 1: ¡Le prometiste a Jesús que no lo dirías!

LEPROSO: Es verdad, pero soy feliz y necesito decirlo. ¡Jesús me ha curado, ya no tengo lepra!

NARRADOR: Jesús siguió su camino, pero ya no podía entrar abiertamente en ningún pueblo. Se quedaba fuera, en descampado y aún así acudían a él de todas partes.

Elaborado por: Fr. Emilio Díez Ordóñez y Fr. Javier Espinosa Fernández