domingo, 26 de abril de 2026

Evangelio Domingo 3 de mayo

Yo soy el camino, la verdad, y la vida - Juan 14, 1-12

En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos: -No perdáis la calma, creed en Dios y creed también en mí. En la casa de mi Padre hay muchas estancias, si no, os lo habría dicho, y me voy para prepararos sitio. Cuando vaya y os prepare sitio, volveré y os llevaré conmigo, para que donde estoy yo estéis también vosotros. Y a donde yo voy, ya sabéis el camino. Tomás le dice: -Señor, no sabemos a dónde vas. ¿Cómo podemos saber el camino? Jesús le responde: - Yo soy el camino, y la verdad, y la vida. Nadie va al Padre sino por mí. Si me conocierais a mí, conoceríais también a mi Padre. Ahora ya lo conocéis y lo habéis visto. Felipe le dice: - Señor, muéstranos al Padre y nos basta. Jesús le replica: -Hace tanto tiempo que estoy con vosotros, ¿y no me conoces, Felipe? Quien me ha visto a mi ha visto al Padre. ¿Cómo dices tú: «Muéstranos al Padre»? ¿No crees que yo estoy en el Padre y el Padre en mí? Lo que yo os digo no lo hablo por cuenta propia. El Padre, que permanece en mí, él mismo hace las obras. Creedme: yo estoy en el Padre y el Padre en mí. Si no, creed a las obras. Os lo aseguro: el que cree en mí, también él hará las obras que yo hago, y aún mayores. Porque yo me voy al Padre.

Explicación

Jesús hoy se despide de sus apóstoles y les dice que va a prepararles un lugar, y que luego vendrá a recogerlos para llevarlos junto a él. Y les dijo: -Ya sabéis el camino para ir donde yo voy Tomás le dice que no y le responde Jesús: Mira Tomás, mis enseñanzas son el camino, la verdad y la vida. Las conoces, ¿verdad? -Tomás asintió con la cabeza- pues ya sabes todo lo necesario.

Evangelio dialogado

QUINTO DOMINGO DE PASCUA – “A” (Jn. 14, 1-12)

DISCÍPULO 1: Maestro, tú no te irás nunca, ¿verdad? Tenemos miedo de quedarnos solos… Quédate siempre con nosotros.

JESÚS: No tengáis miedo. Confiad en Dios y también en mí.

DISCÍPULO 2: Pero ... ¿a dónde vas?

JESÚS: Voy a la casa de mi Padre.

DISCÍPULO 1: ¿Y esa casa es muy grande? ¿Podremos caber todos?

JESÚS: Sí, amigos, es una casa muy grande; y yo voy a prepararos sitio. Además... vosotros ya sabéis el camino.

DISCÍPULO 1: ¿Y cuál es el camino para ir a la casa del Padre?

JESÚS: Nadie va al Padre sino por mí.

DISCÍPULO 2: Nosotros no lo conocemos.

JESÚS: Si me conocierais a mí, también conoceríais a mi Padre.

DISCÍPULO 1: Jesús, no te entendemos, pero... ¡Preséntanos al Padre y ya está!

JESÚS: Tanto tiempo como llevo con vosotros... ¿Todavía no me conoces, Felipe?

DISCÍPULO 2: Maestro, yo sí te conozco.

JESÚS: Pues quien me conoce a mí, también conoce al Padre. Creedme, yo estoy con el Padre y el Padre está conmigo.

DISCÍPULO 2: Yo te oigo hablar a ti y al Padre no.

JESÚS: El que me escucha a mí, escucha al Padre.

DISCÍPULO 1: Y las cosas buenas que haces, ¿las hace también el Padre?

JESÚS: ¡Claro que sí!

DISCÍPULO 2: Si hace lo mismo que tú... ¡El Padre es un tío guay!

JESÚS: ¿Os parecen bien las cosas que hago?

DISCÍPULO 1: Sí. Claro. Desde luego.

JESÚS: Pues vosotros podéis hacer todavía mejores cosas que yo.

DISCÍPULO 2: ¿Cómo?... ¿Sí?... ¿Cómo?...

JESÚS: Confiando en mí y en el Padre. Así cualquier cosa que pidáis se os concederá.

Elaborado por: Fr. Emilio Díez Ordóñez y Fr. Javier Espinosa Fernández





 

lunes, 20 de abril de 2026

Evangelio Domingo 26 de abril

El Buen Pastor - Juan 10, 1-10

En aquel tiempo dijo Jesús a los fariseos: -Os aseguro que el que no entra por la puerta en el aprisco de las ovejas, sino que salta por otra parte, ése es ladrón y bandido; pero el que entra por la puerta es el pastor de las ovejas. A éste le abre el guarda y las ovejas atienden a su voz, y él va llamando por el nombre a sus ovejas y las saca fuera. Cuando ha sacado todas las suyas, camina delante de ellas, y las ovejas le siguen, porque conocen su voz: a un extraño no lo seguirán, sino que huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños. Jesús les puso esta comparación, pero ellos no entendieron de qué les hablaba. Por eso añadió Jesús: -Os aseguro que yo soy la puerta de las ovejas. Todos los que han venido antes de mí son ladrones y bandidos; pero las ovejas no los escucharon. Yo soy la puerta: quien entre por mí se salvará, y podrá entrar y salir, y encontrará pastos. El ladrón no entra sino para robar y matar y hacer estrago; yo he venido para que tengan vida y la tengan abundantemente.

Explicación

Jesús es el Buen Pastor porque conoce a sus ovejas, que somos nosotros, y da su vida por nosotros. Todos los que seguimos a Jesús tenemos que interesarnos por sus ovejas, o sea, por nuestros hermanos y amigos y aunque nos cueste ayudarles cuando nos necesiten.

Evangelio dialogado

CUARTO DOMINGO DE PASCUA – “A” (Jn. 24, 13-35)

DISCÍPULO 1: Maestro, ¿te parece bueno el rey Herodes?

DISCÍPULO 2: ¡Qué tonterías se te ocurren! El rey Herodes mandó matar a Juan el Bautista, ¿cómo va a ser bueno?

DISCÍPULO 1: Y el Sumo Sacerdote, ¿te parece bueno el Sumo Sacerdote?

DISCÍPULO 2: ¿Está bobo o qué? Todos sabemos que el Sumo Sacerdote se ha hecho rico gracias al templo.

DISCÍPULO 1: Entonces... ¿cómo tiene que ser un jefe para considerarle bueno?

JESÚS: Tiene que ser como un buen pastor.

DISCÍPULO 2: ¿Un pastor?

JESÚS: Eso he dicho, un pastor. Pero quizá esos amigos fariseos también quieren escuchar la explicación.

DISCÍPULO 1: No te fíes de ellos, Maestro, esos sí que son malos. Hemos oído algo de un pastor. ¿Podemos saber de qué pastor se trata?

JESÚS: Hablaba de los buenos pastores.

DISCÍPULO 2: ¿Qué hace un buen pastor?

JESÚS: Un buen pastor entra por la puerta a cuidar sus ovejas.

DISCÍPULO 1: Claro, por la ventana entran los ladrones.

JESÚS: Las ovejas conocen la voz del buen pastor, y él las llama por su nombre.

DISCÍPULO 2: Los ladrones no saben el nombre de las ovejas, ni les interesa, sólo quieren robarlas.

JESÚS: El buen pastor saca a pacer a sus ovejas... y va delante de ellas. Y Las ovejas le siguen porque conocen su voz.

DISCÍPULO 1: ¿Y a qué viene todo ese rollo de ovejas y pastores?

JESÚS: Un buen jefe tiene que ser pastor y puerta de sus ovejas.

DISCÍPULO 2: ¿Pastor, puerta? ¡No entiendo nada!

 JESÚS: Os aseguro que yo soy la puerta de las ovejas.

DISCÍPULO 1: Y todos los que han venido antes que tú... ¿qué son?

JESÚS: Son ladrones y bandidos.

DISCÍPULO 2: ¿Sí? ¿Todos? ¿Seguro?

JESÚS: Pero las ovejas no les escucharon.

DISCÍPULO 1: Entonces... ¿Tú eres la puerta?

JESÚS: Y quien entre por mí, se salvará. Y podrá entrar y salir, claro.

DISCÍPULO 2: ¿Y encontrará pastos?

JESÚS: Desde luego. ¿Para qué entra un ladrón en el establo?

DISCÍPULO 1: Para robar y para matar.

JESÚS: Yo he venido para que tengan vida y la tengan abundante.

Elaborado por: Fr. Emilio Díez Ordóñez y Fr. Javier Espinosa Fernández



 

 

 

 

lunes, 13 de abril de 2026

Evangelio Domingo 19 de abril

Los Discípulos de Emaús - Lucas 24, 13-35

Dos discípulos de Jesús iban andando aquel mismo día, el primero de la semana, a una aldea llamada Emaús, distante unas dos leguas de Jerusalén; iban comentando todo lo que había sucedido. Mientras conversaban y discutían, Jesús en persona se acercó y se puso a caminar con ellos. Pero sus ojos no eran capaces de reconocerlo. Él les dijo: - ¿Qué conversación es esa que traéis mientras vais de camino? Ellos se detuvieron preocupados. Y uno de ellos, que se llamaba Cleofás, le replicó: - ¿Eres tú el único forastero de Jerusalén que no sabes lo que ha pasado allí estos días? Él les preguntó: - ¿Qué? Ellos le contestaron: -Lo de Jesús el Nazareno, que fue profeta poderoso en obras y palabras ante Dios y todo el pueblo; cómo lo entregaron los sumos sacerdotes y nuestros jefes para que lo condenaran a muerte, y lo crucificaron. Nosotros esperábamos que él fuera el futuro liberador de Israel. Y ya ves, hace dos días que sucedió esto. Es vedad que algunas mujeres de nuestro grupo nos han sobresaltado, pues fueron muy de mañana al sepulcro, y no encontraron el cuerpo, e incluso vinieron diciendo que habían visto una aparición de ángeles, que les habían dicho que estaba vivo. Alguno de los nuestros fueron también al sepulcro y lo encontraron como habían dicho las mujeres; pero a él no le vieron. Entonces Jesús les dijo: - ¡Qué necios y torpes sois para creer lo que anunciaron los profetas! ¿No era necesario que el Mesías padeciera esto para entrar en su gloria? Y comenzando por Moisés y siguiendo por los profetas les explicó lo que refería a él en toda la Escritura. Ya cerca de la aldea donde iban, él hizo ademán de seguir adelante, pero ellos le apremiaron diciendo: -Quédate con nosotros porque atardece y el día va de caída. Y entró para quedarse con ellos. Sentado a la mesa con ellos tomó el pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo dio. A ellos se le abrieron los ojos y lo reconocieron. Pero él desapareció. Ellos comentaron: - ¿No ardía nuestro corazón mientras nos hablaba por el camino y nos explicaba las Escrituras? Y levantándose al momento, se volvieron a Jerusalén, donde encontraron reunidos a los Once con sus compañeros, que estaban diciendo: Era verdad, ha resucitado el Señor y se ha aparecido a Simón. Y ellos contaron lo que les había pasado por el camino y cómo lo habían reconocido al partir el pan.


Explicación
Después de resucitar Jesús, se apareció a unos discípulos que iban a una aldea que se llamaba Emaús. Los discípulos al principio no le reconocieron,  y Jesús se puso a hablar con ellos y, sin que se dieran cuenta, les iba explicando lo que le había ocurrido en su pasión. Cuando llego la hora de cenar, Jesús tomo el pan, lo bendijo y se lo dio. ¡Entonces lo reconocieron! ¡Es Jesús, es Jesús! Y retornaron a Jerusalén, para contárselo a los apóstoles.

Evangelio dialogado

TERCER DOMINGO DE PASCUA – “A”( Lc  24, 13-35)

NARRADOR: ¿Queréis que os cuente una historia de Jesús?

NIÑOS: ¡Sí! ¡Sí! ¡Muy bien! ¡Estupendo!

NARRADOR: Es una historia que cuenta el evangelista Lucas. Y sucedió pocos días después de que crucificaran a Jesús...

NIÑO 1º: Le crucificaron los judíos.

NIÑO 2º: Le crucificaron los romanos.

NIÑO 1º: Sí, pero los judíos entregaron a Jesús a los romanos.

NIÑO 2º: Y dijeron de Él muchas mentiras.

NARRADOR: Bueno, bueno, no todos los judíos hicieron eso.

NIÑO 1º: Claro los más malos eran los "jefazos": sumos sacerdotes y fariseos.

NIÑO 2º: Yo sé que cuando murió Jesús, sus amigos se escondieron porque tenían miedo. Pensaban que Jesús era el Mesías y no podía morir.

NIÑO 1º: Pero Jesús resucitó al tercer día. Y se apareció a María Magdalena. Pero los brutos de los Apóstoles no la creyeron cuando se lo dijo.

NARRADOR: Bien, bien, es estupendo que sepáis tantas cosas de Jesús, pero... ¿y mi historia?

NIÑOS: ¡Vale, vale, cuéntanosla!

NARRADOR: Os iba diciendo que por aquellos días, dos amigos de Jesús caminaban hacia Emaús. Era éste un pueblecito que está a unos kilómetros de Jerusalén. Iban hablando de las mismas cosas que habéis hablado vosotros. Entonces vieron a un hombre que se puso a caminar a su lado.

NIÑO 1º: ¿Era un fantasma?

NARRADOR: ¡Qué va! Era... un hombre normal. Les preguntó de quién hablaban y casi se enfadaron con él.

NIÑO 2º: ¿Por qué?

NARRADOR: Porque no parecía saber nada de Jesús, y para ellos Jesús era muy importante. Entonces le contaron todo lo que había pasado.

NIÑO 1º: ¿Y qué dijo el hombre?

NARRADOR: El hombre les explicó lo que decían de Jesús las Escrituras, que cuentan la historia del pueblo de Dios.

NIÑO 2º: Seguro que los amigos de Jesús estarían felices escuchándole.

NARRADOR: Tan felices que, como ya atardecía y llegaban a Emaús, le invitaron a cenar con ellos.

NIÑOS: ¿Y se quedó?

NARRADOR: Pues sí. Y al bendecir el pan y repartírselo, se dieron cuenta... ¡Era Jesús! Entonces... desapareció.

NIÑO 2º: Pero... ¿Cómo es posible que no le reconocieran?

NARRADOR: Estaban tan convencidos de que lo habían visto muerto, que no dudaban que todo había acabado para Jesús. Pero el caso es que los dos amigos se pusieron muy, muy contentos de haber visto a Jesús. Y corrieron otra vez a Jerusalén a contárselo a todos.

NIÑOS: ¿Y le creyeron?

NARRADOR: Esta vez sí, porque Jesús también se había aparecido a Pedro.

Elaborado por: Fr. Emilio Díez Ordóñez y Fr. Javier Espinosa Fernández





                         





martes, 7 de abril de 2026

Evangelio Domingo 12 de abril

Domingo, 12 de abril. Apariciones a los discípulos - Juan 20, 19-31

Al anochecer de aquel día, el primero de la semana, estaban los discípulos en una casa con las puertas cerradas, por miedo a los judíos. Y en esto entró Jesús, se puso en medio y les dijo: -Paz a vosotros. Y diciendo esto, les enseño las manos y el costado. Y los discípulos se llenaron de alegría al ver al Señor. Jesús repitió: -Paz a vosotros. Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo. Y dicho esto exhaló su aliento sobre ellos y les dijo: -Recibid el Espíritu Santo; a quienes les perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos. Tomás, uno de los Doce, llamado el Mellizo, no estaba con ellos cuando vino Jesús. Y los otros discípulos le decían: Hemos visto al Señor. Pero él les contestó: -Si no meto el dedo en el agujero de los clavos y no meto la mano en su costado, no lo creo. A los ocho días estaban otra vez dentro los discípulos y Tomás con ellos. Llegó Jesús, estando cerradas las puertas, se puso en medio y dijo: -Paz a vosotros. Luego dijo a Tomás: -Trae tu dedo, aquí tienes mis manos; trae tu mano y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente. Contestó Tomás: -¡Señor mío y Dios mío! Jesús le dijo: - ¿Porque me has visto has creído? Dichosos los que crean sin haber visto. Muchos otros signos, que no están escritos en este libro, hizo Jesús a la vista de los discípulos. Estos se han escrito para que creáis que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios, y para que, creyendo, tengáis vida en su Nombre.

Explicación

A los ocho días de resucitar, Jesús se apareció a los apóstoles, pero faltaba uno Tomás. Al llegar él, le contaron todos a la vez lo de la aparición. Pero Tomás les dijo: -Explicádmelo todo lo que queráis, pero si no toco sus heridas de las manos y del costado, no creeré que es él. Ocho días después llegó Jesús y le dijo a Tomás: -¿Toma mis manos y mi costado. Tomás exclamo: -¡Señor mío y Dios mío! Y Jesús le dijo: -¿Has tenido que ver para creerme? Mejor habría sido que hubieras creído en sus palabras.

Evangelio dialogado

SEGUNDO DOMINGO DE PASCUA – “A” (Jn. 20, 19-31)

NARRADOR: Estaba anocheciendo. Por la mañana corrieron rumores de que el cuerpo de Jesús había desaparecido del sepulcro. Pedro y Juan lo confirmaron. ¿Será verdad que ha resucitado? Los discípulos se han reunido en una casa... Tienen miedo a los judíos. Han cerrado bien las puertas. De pronto...

JESÚS: ¡Paz a vosotros!

APÓSTOLES: ¡Es Él! ¡Es Jesús! ¡Ha resucitado! ¡Era verdad!

JESÚS: ¡Paz a vosotros! Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo. Recibid el Espíritu Santo... A quienes perdonéis los pecados les quedan perdonados... y a quienes se los retengáis, les quedan retenidos.

NARRADOR: Jesús desapareció de su vista. Al momento se oyeron unos golpes en la puerta. Alguien llamaba. ¿Quién será...? ¡Es Tomás!

TOMÁS: ¿Qué os pasa? Tenéis cara de asustados.

APÓSTOL 1º: ¡Ha venido el Maestro! ¡Sí, se nos ha aparecido!

APÓSTOL 2º: Sí, sí, ha hablado con nosotros.

TOMÁS: Si no veo en sus manos la señal de los clavos, si no meto el dedo en el agujero de los clavos y no meto la mano en su costado... no lo creo.

NARRADOR: Así quedaron las cosas. No pudieron convencer a Tomás de que Jesús había resucitado. A los ocho días estaban otra vez reunidos los discípulos y Tomás entre ellos. Las puertas seguían cerradas por miedo a los judíos, cuando... aparece Jesús.

JESÚS: ¡Paz a vosotros! ¡Paz a vosotros! Tomás: Trae tu dedo, aquí tienes mis manos. Trae tu mano y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente.

TOMÁS: ¡Señor mío y Dios mío!

JESÚS: ¿Porque me has visto has creído? Dichosos los que crean sin haber visto.

NARRADOR: Muchos otros signos, que no están escritos en este libro hizo Jesús a la vista de sus discípulos. Estos están escritos para que creáis que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios y, para que, creyendo, tengáis vida en su nombre.

Elaborado por: Fr. Emilio Díez Ordóñez y Fr. Javier Espinosa Fernández




lunes, 23 de marzo de 2026

Semana cultural El Periódico

Comienza la semana cultural con la temática EL PERIÓDICO en el CEIP Víctor Mendoza. Desde el área de Religión Católica los alumnos de sexto expondrán su trabajo sobre el Periódico El Caldero, que trata de nuestras fiestas religiosas y tradiciones populares. EL PERIÓDICO: DE LA IMPRENTA AL QUIOSCO. 🗞️📰🗞️❤️❤️❤️