lunes, 26 de abril de 2021

Evangelio Domingo 2 de mayo

La vid verdadera - Juan 15, 1-8

En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos: - Yo soy la verdadera vid y mi Padre es el labrador. A todo sarmiento mío que no da fruto lo arranca, y al que da fruto lo poda para que dé más fruto. Vosotros estáis limpios por las palabras que os he hablado; permaneced en mí y yo en vosotros. Como el sarmiento no puede dar fruto por sí, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí. Yo soy la vid, vosotros los sarmientos; el que permanece en mí y yo en él, ése da fruto abundante; porque sin mí no podéis hacer nada. Al que no permanece en mí, lo tiran fuera, como al sarmiento, y se seca; luego los recogen y los echan al fuego, y arden. Si permanecéis en mí y mis palabras permanecen en vosotros, pediréis lo que deseéis, y se realizará

Explicación

Otro día Jesús utilizó un ejemplo muy acertado para decir a sus amigos cómo deben estar muy unidos a él. Les dijo: Si los sarmientos tienen muchos racimos de uvas es porque están unidos a la cepa. Del mismo modo, vosotros, estaréis cargados de racimos de bondad y alegría si os mantenéis unidos a mí por la confianza y el cariño.

Evangelio dialogado

JESÚS: ¿Queréis que os cuente una parábola? Debo deciros algo importante y me parece que así lo entenderéis mejor.

DISCÍPULO1: Algunas parábolas son un poco complicadas. ¡Menudo lío se hicieron el otro día los fariseos con lo del Buen Pastor!

DISCÍPULO2: Pero como el Maestro tiene mucha paciencia y nos lo explica, nosotros nos aclaramos siempre. ¡Empieza, Maestro, empieza!

JESÚS: Yo soy la verdadera vid. ¿Sabéis lo que es la vid?

DISCÍPULO1: Sí, Maestro, lo sabemos. Es una planta con tallos y hojas que nos da uvas.

JESÚS: Muy bien. ¿Y sabéis cómo se llaman a los tallos y a las hojas de la vid?

DISCÍPULO2: Sí, a las hojas se les llama pámpanos y a los tallos sarmientos.

DISCÍPULO1: Y de los sarmientos sale el fruto, o sea, la uva.

JESÚS: ¡Estupendo! Me alegra mucho que sepáis tanto. Seguro que entendéis bien lo que voy a deciros. Mirad, yo soy la vid, vosotros los sarmientos y mi Padre es el labrador.

DISCÍPULO2: ¿Y los frutos, o sea, las uvas?

JESÚS: Los frutos son todas la cosas buenas que hacéis.

DISCÍPULO1: Y al Padre... no le gustan los sarmientos que no dan fruto.

JESÚS: ¡Claro! A esos los poda, para que den más fruto..

DISCÍPULO2: ¿Nosotros somos buenos sarmientos?

JESÚS: Sí; estáis limpios por las palabras que yo os he hablado, pero tenéis que permanecer en mí y yo en vosotros; un sarmiento solo, no puede dar fruto.

 DISCÍPULO1: Nosotros también queremos ser sarmientos.

JESÚS: Entonces...¡seguid conmigo y yo seguiré con vosotros! De esa forma vuestros frutos serán abundantes.

DISCÍPULO2: Es cierto, Jesús, sin ti no se puede hacer nada. Y los que no hacen nada son como los sarmientos secos.

DISCÍPULO1: Se recogen, se queman y... ¡cómo arden!

JESÚS: Si permanecéis en mí y mis palabras permanecen en vosotros, pedid lo que queráis y se cumplirá.

Elaborado por: Fr. Emilio Díez Ordóñez y Fr. Javier Espinosa Fernández






lunes, 19 de abril de 2021

Evangelio Domingo 25 de abril

El buen Pastor - Juan 10, 11-18

En aquel tiempo dijo Jesús a los fariseos: - Yo soy el buen Pastor. El buen pastor da la vida por las ovejas; el asalariado, que no es pastor ni dueño de las ovejas, ve venir al lobo, abandona las ovejas y huye; y el lobo hace estrago y las dispersa; y es que a un asalariado no le importan las ovejas. Yo soy el buen Pastor, que conozco a las mías y las mías me conocen, igual que el Padre me conoce y yo conozco al Padre; yo doy mi vida por las ovejas. Tengo además otras ovejas que no son de este redil; también a ésas las tengo que traer, y escucharán mi voz y hará un solo rebaño, un solo Pastor. Por eso me ama el Padre: porque yo entrego mi vida para poder recuperarla. Nadie me la quita, sino que yo la entrego libremente. Tengo poder para entregarla y tengo poder para recuperarla. Este mandato he recibido del Padre.

Explicación

Jesús para explicar algunas cosas usaba comparaciones o ponía ejemplos de modo que quienes le escuchaban le entendían muy bien. Por ejemplo, un día para hacerles saber cuánto quería a sus amigos y a todos les dijo: Yo soy un pastor bueno que cuida de sus ovejas, las defiende de todos los peligros, las acompaña en todo momento y las lleva donde puedan comer pastos frescos y beber aguas limpias. Yo soy un pastor bueno que vive todo el día dedicado a su rebaño y que está dispuesto a dar la vida por el bien de sus ovejas.

Evangelio dialogado

NARRADOR: En aquel tiempo Jesús hablaba con unos fariseos que habían venido para escucharle, y les proponía su doctrina por medio de parábolas.

JESÚS: Yo soy el Buen Pastor. El Buen Pastor da la vida por las ovejas.

FARISEO 1: ¿Por qué nos dices cosas tan raras? ¿Tienes que ver tú con los pastores?

JESÚS: Yo cuido bien a mis ovejas. Vosotros sois mis ovejas con tal que queráis admitirlo.

FARISEO 2: Éste siempre habla con ejemplos, pero yo no entiendo lo que los ejemplos tienen que ver con él.

NARRADOR: Jesús seguía adelante con su discurso y les advertía sobre los malos y falsos pastores.

JESÚS: El asalariado, que no es pastor ni dueño de las ovejas, ve venir al lobo, abandona las ovejas y huye; y el lobo hace estragos y las dispersa. Es que a un asalariado no le importan las ovejas.

FARISEO 1: Si tú eres el buen pastor ¿quiénes son los asalariados? ¿Acaso nos acusas a nosotros de no preocuparnos de los demás? ¿Somos nosotros los responsables de la ley y del Templo los que ahuyentamos al pueblo? ¿Nos acusas de que no nos importan los demás?

JESÚS: Yo conozco a mis ovejas y las mías me conocen; oyen mi voz y me siguen. Y a cada una la llamo por su nombre.

FARISEO 2: ¿Y nosotros?

JESÚS: Vosotros sois falsos pastores. Sólo pensáis en vosotros. Parecéis, pero no sois. Decís, pero no hacéis. Por eso abandonáis las ovejas y huís.

NARRADOR: El diálogo fue haciéndose más duro por momentos, pues los fariseos no comprendían que Jesús quería atraerlos al redil. Por eso Jesús les dijo:

JESÚS: Tengo otras ovejas que no son de este redil; también a ésas las tengo que atraer, y escucharán mi voz y habrá un solo rebaño y un solo pastor

FARISEO 1: ¿Acaso nosotros no seguimos la ley que nos dejaron nuestros padres y no somos el pueblo elegido?

JESÚS: Vosotros sois también ovejas, pero no de mi rebaño. Cuando sepáis escuchar, oiréis mi voz y habrá un solo rebaño y un solo pastor. Yo doy la vida por mis ovejas.

FARISEO 2: Pero nadie te va a quitar la vida por nuestra culpa.

JESÚS: Nadie me quita la vida; la entrego voluntariamente. Está en mi mano desprenderme de ella y está en mi mano recobrarla. Éste es el encargo que me ha dado el Padre.

NARRADOR: Algunos fariseos pensaban: ¡Éste está loco de atar! Pero... no puede estar loco un pastor que quiere tanto a sus ovejas.

Elaborado por: Fr. Emilio Díez Ordóñez y Fr. Javier Espinosa Fernández






lunes, 12 de abril de 2021

Evangelio Domingo 18 de abril

Aparición a los Apóstoles - Lucas 24, 35-48

En aquel tiempo contaban los discípulos lo que les había acontecido en el camino y cómo reconocieron a Jesús en el partir el pan. Mientras hablaban, se presentó Jesús en medio de sus discípulos y les dijo: - Paz a vosotros. Llenos de miedo por la sorpresa, creían ver un fantasma. El les dijo: - ¿Por qué os alarmáis?, ¿ por qué surgen dudas en vuestro interior? Mirad mis manos y mis pies: soy yo en persona. Palpadme y daos cuenta de que un fantasma no tiene carne y huesos, como veis que yo tengo. Dicho esto, les mostró las manos y los pies. Y como no acababan de creer por la alegría, y seguían atónitos, les dijo: - ¿Tenéis ahí algo que comer? Ellos le ofrecieron un trozo de pez asado. El lo tomó y comió delante de ellos. Y les dijo: - Esto es lo que os decía mientras estaba con vosotros: que todo lo escrito en la ley de Moisés y en los profetas y salmos acerca de mí, tenía que cumplirse. Entonces les abrió el entendimiento para comprender las Escrituras. Y añadió: - Así estaba escrito: El Mesías padecerá, resucitará de entre los muertos al tercer día, y en su nombre se predicará la conversión y el perdón de los pecados a todos los pueblos, comenzando por Jerusalén.

Explicación

De nuevo se apareció Jesús a sus amigos, después de resucitar y les saludo con las mismas palabras: ¡La paz sea con vosotros! Ellos seguían medio desconcertados. Jesús continuó diciendo: ¡No tengáis miedo. Soy yo. Si tenéis algo para comer vamos a compartirlo! Y comió con ellos un trozo de pescado a la brasa. Poco a poco iban aceptando que Jesús había resucitado y empezaban a quitarse miedos y tristezas.

 

Evangelio dialogado

NARRADOR: En aquel tiempo contaban los discípulos lo que les había acontecido en el camino a Emaús.

DISCÍPULO1: ¿Pero cómo no le conocisteis? ¡Vaya par de despistados!

EMAÚS: Eso pensamos nosotros después y ... ¡qué rabia! Hasta que no partió el pan, lo bendijo y nos lo dio, ¡estuvimos ciegos!

DISCÍPULO2: ¡Como si hubiese muchas personas igual al Maestro!

EMAÚS : El caso es que cuando nos dimos cuenta de quién era, corrimos, corrimos para venir a avisaros.

DISCÍPULO1: Pues os podíais haber ahorrado la carrera porque... ¡Nosotros ya sabemos que ha resucitado!

EMAÚS: ¿Sííí...? ¿De verdad?

DISCÍPULO2: ¡Claro que sí! Lo hemos visto dos veces.

NARRADOR: Mientras hablaban, se presentó Jesús en medio de sus discípulos y les dijo:

JESÚS: ¡Paz a vosotros!

DISCÍPULO1: Ma..., ma..., Maestro ¿eres tú otra vez? ¿No serás un fantasma?

JESÚS: ¿Por qué os asustáis? ¿Por qué dudáis que sea yo de nuevo?

DISCÍPULO2: Es que... llegas y te vas tan rápido, ¡que pareces un fantasma!

JESÚS: Mirad mis manos y mis pies: soy yo en persona. Tocadme y daos cuenta de que un fantasma no tiene carne, ni huesos como yo tengo. Vale, para que veáis que no soy un fantasma, dadme algo de comer.

NARRADOR: Y le ofrecieron un trozo de pez. Él lo tomó y comió delante de ellos.

DISCÍPULO1: ¿Te quedarás hoy un poco más?

JESÚS: Sólo un poco.

DISCÍPULO2: Maestro, ahora has resucitado y estamos contentos, pero ¿era necesario que padecieses tanto?

JESÚS: ¡Claro que sí! Os lo decía cuando estaba con vosotros.

DISCÍPULO1: ¿qué todo lo escrito en la Ley de Moisés y en los profetas y salmos acerca de ti, tenía que cumplirse?

JESÚS: Eso es.

DISCÍPULO2: ¡Claro! estaba escrito: el Mesías padecerá, resucitará al tercer día...

JESÚS: Y en su nombre se predicará la conversión y el perdón de los pecados a todos los pueblos, comenzando por Jerusalén.

NARRADOR: Y dicho esto, Jesús, una vez más, desapareció de su vista.

Elaborado por: Fr. Emilio Díez Ordóñez y Fr. Javier Espinosa Fernández




martes, 6 de abril de 2021

Las parábolas de Jesús



Evangelio Domingo 11 de abril

Apariciones a los discípulos - Juan 20, 19-31

Al anochecer de aquel día, el día primero de la semana, estaban los discípulos en una casa con las puertas cerradas, por miedo a los judíos. Y en esto entró Jesús, se puso en medio y les dijo: - Paz a vosotros. Y diciendo esto, les enseñó las manos y el costado. Y los discípulos se llenaron de alegría al ver al Señor. Jesús repitió: - Paz a vosotros. Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo. Y dicho esto, exhaló su aliento sobre ellos y les dijo: - recibid el Espíritu Santo; a quienes les perdonéis los pecados les quedan perdonados; a quienes se los retengáis les quedan retenidos. Tomás, uno de los Doce, llamado el Mellizo, no estaba con ellos cuando vino Jesús. Y los otros discípulos le decían: - Hemos visto al Señor. Pero él les contesto: - Si no veo en sus manos la señal de los clavos, si no meto el dedo en el agujero de los clavos y no meto la mano en su costado, no lo creo. A los ocho días, estaban otra vez dentro los discípulos y Tomás con ellos. Llegó Jesús, estando las puertas cerradas, se puso en medio y dijo: - Paz a vosotros. Luego dijo a Tomás: - Trae tu dedo, aquí tienes mis manos; trae tu mano y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente. Contestó Tomás: - ¡Señor mío y Dios mío! Jesús le dijo: - ¿Por qué me has visto has creído? Dichosos los que crean sin haber visto...

Explicación

Hoy nos cuenta el Evangelio que estando los discípulos de Jesús reunidos en una casa, él se hizo presente en medio de ellos y les saludó diciendo: La paz sea con vosotros. Faltaba en el grupo Tomás. Al contarle lo ocurrido se reía y no creía lo que le decían. Pocos días después se repitió la situación pero ahora con Tomás incluido. Jesús se dirigió a Tomás y le dijo: Mira mis manos y mis pies. ¿Ves las llagas de los clavos? ¡Mete tus dedos en ellas! Y Tomás le contestó: ¡Señor mío y Dios mío! Hemos visto al Señor

Evangelio dialogado

NARRADOR: Estaba anocheciendo. Por la mañana corrieron rumores de que el cuerpo de Jesús había desaparecido del sepulcro. Pedro y Juan lo confirmaron. ¿Será verdad que ha resucitado? Los discípulos se han reunido en una casa... Tienen miedo a los judíos. Han cerrado bien las puertas. De pronto...

JESÚS: ¡Paz a vosotros!

APÓSTOLES: ¡Es Él! ¡Es Jesús! ¡Ha resucitado! ¡Era verdad!

JESÚS: ¡Paz a vosotros! Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo. Recibid el Espíritu Santo... A quienes perdonéis los pecados les quedan perdonados... y a quienes se los retengáis, les quedan retenidos.

NARRADOR: Jesús desapareció de su vista. Al momento se oyeron unos golpes en la puerta. Alguien llamaba. ¿Quién será...? ¡Es Tomás!

TOMÁS: ¿Qué os pasa? Tenéis cara de asustados.

APÓSTOL 1º: ¡Ha venido el Maestro! ¡Sí, se nos ha aparecido!

APÓSTOL 2º: Sí, sí, ha hablado con nosotros.

TOMÁS: Si no veo en sus manos la señal de los clavos, si no meto el dedo en el agujero de los clavos y no meto la mano en su costado... no lo creo.

NARRADOR: Así quedaron las cosas. No pudieron convencer a Tomás de que Jesús había resucitado. A los ocho días estaban otra vez reunidos los discípulos y Tomás entre ellos. Las puertas seguían cerradas por miedo a los judíos, cuando... aparece Jesús.

JESÚS: ¡Paz a vosotros! ¡Paz a vosotros! Tomás: Trae tu dedo, aquí tienes mis manos. Trae tu mano y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente.

TOMÁS: ¡Señor mío y Dios mío!

JESÚS: ¿Porque me has visto has creído? Dichosos los que crean sin haber visto.

NARRADOR: Muchos otros signos, que no están escritos en este libro hizo Jesús a la vista de sus discípulos. Estos están escritos para que creáis que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios y, para que creyendo, tengáis vida en su nombre.

Elaborado por: Fr. Emilio Díez Ordóñez y Fr. Javier Espinosa Fernández

"Movidos por el viento del Espíritu: energía eólica que renovará la faz de la tierra" (P. Fano)