martes, 14 de abril de 2020

Leyenda del conejo de Pascua

Las leyendas son historias que tienen parte de verdad y parte imaginaria y fantástica. Te invito a que leas esta leyenda en la que aparece la historia de la resurrección de Jesús. Pero a esta historia se le añade un personaje muy peculiar, un conejo, un conejo de Pascua.

La leyenda del conejo de PASCUA
Esta curiosa leyenda cuenta que, cuando metieron a Jesús en el sepulcro que les había dado José de Arimatea, había dentro de la cueva un conejo escondido, que muy asustado veía cómo toda la gente entraba, llorando y estaba triste porque Jesús había muerto.
El conejo se quedó ahí viendo el cuerpo de Jesús cuando pusieron la piedra que cerraba la entrada y lo veía y lo veía, preguntándose quién sería ese Señor a quien querían tanto todas las personas.
Así pasó mucho rato viéndolo: y al tercer día pasó algo extraordinario; Jesús se levantó y dobló las sábanas con las que lo habían envuelto. Un ángel quitó la piedra que tapaba la entrada y Jesús salió de la cueva ¡más vivo que nunca!
El conejo comprendió que Jesús era el Hijo de Dios y decidió que tenía que avisar a todo el mundo y a todas las personas que lloraban, que ya no tenían que estar tristes porque Jesús había resucitado.
Como los conejos no pueden hablar, se le ocurrió que si les llevaba un huevo pintado, ellos entenderían el mensaje de vida y alegría (el huevo significa vida de un nuevo ser),  y así lo hizo.
Desde entonces, cuenta la leyenda que, el conejo sale cada Domingo de Pascua a dejar huevos de colores en todas las casas para recordar al mundo que Jesús resucitó y hay que vivir alegres.



JUEGO DE PASCUA EN FAMILIA
Tenemos que recortar los huevos de pascua. El organizador del juego esconde los huevos por toda la casa. Los niños tienen que buscar los huevos y cuando los encuentren los llevan al organizador, he puesto dos modalidades según edades, para los más pequeños sería encontrarlos y contestar a una pregunta. Para los mayores tendrían que encontrar los huevos, y contestar bien la pregunta que tiene el huevo encontrado. Si aciertan la pregunta se quedan con el huevo, si no, lo pierden y se lo puede quedar su compañero si acierta él la pregunta. El que más huevos encuentre es el ganador. Una vez que tienen sus huevos los colorean y decoran. ¡Feliz Pascua!
(Si no tienes impresora, los puedes dibujar)
























domingo, 12 de abril de 2020

Evangelio del Domingo

Domingo, 19 de abril. Apariciones a los discípulos - Juan 20, 19-31

Al anochecer de aquel día, el primero de la semana, estaban los discípulos en una casa con las puertas cerradas, por miedo a los judíos. Y en esto entró Jesús, se puso en medio y les dijo: -Paz a vosotros. Y diciendo esto, les enseño las manos y el costado. Y los discípulos se llenaron de alegría al ver al Señor. Jesús repitió: -Paz a vosotros. Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo. Y dicho esto exhaló su aliento sobre ellos y les dijo: -Recibid el Espíritu Santo; a quienes les perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos. Tomás, uno de los Doce, llamado el Mellizo, no estaba con ellos cuando vino Jesús. Y los otros discípulos le decían: Hemos visto al Señor. Pero él les contestó: -Si no meto el dedo en el agujero de los clavos y no meto la mano en su costado, no lo creo. A los ocho días estaban otra vez dentro los discípulos y Tomás con ellos. Llegó Jesús, estando cerradas las puertas, se puso en medio y dijo: -Paz a vosotros. Luego dijo a Tomás: -Trae tu dedo, aquí tienes mis manos; trae tu mano y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente. Contestó Tomás: -¡Señor mío y Dios mío! Jesús le dijo: - ¿Porque me has visto has creído? Dichosos los que crean sin haber visto. Muchos otros signos, que no están escritos en este libro, hizo Jesús a la vista de los discípulos. Estos se han escrito para que creáis que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios, y para que, creyendo, tengáis vida en su Nombre.




Explicación

A los ocho días de resucitar, Jesús se apareció a los apóstoles, pero faltaba uno Tomás. Al llegar él, le contaron todos a la vez lo de la aparición. Pero Tomás les dijo: -Explicádmelo todo lo que queráis, pero si no toco sus heridas de las manos y del costado, no creeré que es él. Ocho días después llegó Jesús y le dijo a Tomás: -¿Toma mis manos y mi costado. Tomás exclamo: -¡Señor mío y Dios mío! Y Jesús le dijo: -¿Has tenido que ver para creerme? Mejor habría sido que hubieras creído en sus palabras.



Evangelio dialogado

SEGUNDO DOMINGO DE PASCUA – “A” (Jn. 20, 19-31)

NARRADOR: Estaba anocheciendo. Por la mañana corrieron rumores de que el cuerpo de Jesús había desaparecido del sepulcro. Pedro y Juan lo confirmaron. ¿Será verdad que ha resucitado? Los discípulos se han reunido en una casa... Tienen miedo a los judíos. Han cerrado bien las puertas. De pronto...

JESÚS: ¡Paz a vosotros!

APÓSTOLES: ¡Es Él! ¡Es Jesús! ¡Ha resucitado! ¡Era verdad!

JESÚS: ¡Paz a vosotros! Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo. Recibid el Espíritu Santo... A quienes perdonéis los pecados les quedan perdonados... y a quienes se los retengáis, les quedan retenidos.

NARRADOR: Jesús desapareció de su vista. Al momento se oyeron unos golpes en la puerta. Alguien llamaba. ¿Quién será...? ¡Es Tomás!

TOMÁS: ¿Qué os pasa? Tenéis cara de asustados.

APÓSTOL 1º: ¡Ha venido el Maestro! ¡Sí, se nos ha aparecido!

APÓSTOL 2º: Sí, sí, ha hablado con nosotros.

TOMÁS: Si no veo en sus manos la señal de los clavos, si no meto el dedo en el agujero de los clavos y no meto la mano en su costado... no lo creo.

NARRADOR: Así quedaron las cosas. No pudieron convencer a Tomás de que Jesús había resucitado. A los ocho días estaban otra vez reunidos los discípulos y Tomás entre ellos. Las puertas seguían cerradas por miedo a los judíos, cuando... aparece Jesús.

JESÚS: ¡Paz a vosotros! ¡Paz a vosotros! Tomás: Trae tu dedo, aquí tienes mis manos. Trae tu mano y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente.

TOMÁS: ¡Señor mío y Dios mío!

JESÚS: ¿Porque me has visto has creído? Dichosos los que crean sin haber visto.

NARRADOR: Muchos otros signos, que no están escritos en este libro hizo Jesús a la vista de sus discípulos. Estos están escritos para que creáis que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios y, para que, creyendo, tengáis vida en su nombre.

Elaborado por: Fr. Emilio Díez Ordóñez y Fr. Javier Espinosa Fernández








jueves, 9 de abril de 2020

miércoles, 8 de abril de 2020

Domingo de Resurrección

El sepulcro vacío - Juan 20, 1-9
El primer día de la semana, María Magdalena fue al sepulcro al amanecer, cuando aún estaba oscuro, y vio la losa quitada del sepulcro. Echó a correr y fue donde estaba Simón Pedro y el otro discípulo a quien quería Jesús, y les dijo: - Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo han puesto. Salieron Pedro y el otro discípulo camino del sepulcro. Los dos corrían juntos, pero el otro discípulo corría más que Pedro; se adelantó y llegó primero al sepulcro; y, asomándose, vio las vendas en el suelo; pero no entró. Llegó también Simón Pedro detrás de él y entró en el sepulcro. Vio las vendas en el suelo y el sudario con que le habían cubierto la cabeza, no por el suelo con las vendas, sino enrollado en un sitio aparte. Entonces entró también el otro discípulo, el que había llegado primero al sepulcro; vio y creyó. Pues hasta entonces no habían entendido la Escritura: que él había de resucitar de entre los muertos.


Explicación
Fue una mujer, María Magdalena, la que puso en marcha a los discípulos de Jesús, para que cayeran en la cuenta de que su muerte no era algo definitivo, sino un paso - PASCUA - para la vida. Juan y Pedro, avisados por María Magdalena, fueron corriendo al sepulcro y al llegar y comprobar la ausencia de Jesús, entendieron lo que les había dicho en tantas ocasiones : al tercer día resucitaré de entre los muertos. ¡Felicidades, hermanos y amigos; alegría y paz porque el Señor RESUCITÓ!
Elaborado por: Fr. Emilio Díez Ordóñez y Fr. Javier Espinosa Fernández










Viernes Santo

Pasión de nuestro Señor Jesucristo - Juan 18, 1-19, 42

Tomaron a Jesús , y él cargando con la cruz, salió al sitio llamado "de la calavera" (que en hebreo se dice Gólgota), donde lo crucificaron; y con él a otros dos, uno a cada lado, y en medio, Jesús. Y Pilato escribió un letrero y lo puso encima de la cruz; en él estaba escrito: ""Jesús el Nazareno, el Rey de los judíos"" Leyeron el letrero muchos judíos, porque estaba cerca el lugar donde crucificaron a Jesús y estaba escrito en hebreo, latín y griego. Entonces los sumos sacerdotes de los judíos le dijeron a Pilato: - No escribas ""El rey de los judíos"", sino ""Este ha dicho: Soy rey de los judíos"". Pilato les contestó: - Lo escrito, escrito está. Los soldados, cuando crucificaron a Jesús, cogieron su ropa, haciendo cuatro partes, una para cada soldado, y apartaron la túnica. Era una túnica sin costura, tejida toda de una pieza de arriba abajo. Y se dijeron: - No la rasguemos, sino echemos a suertes a ver a quién le toca. Así se cumplió la Escritura: ""Se repartieron mis ropas y echaron a suerte mi túnica"". Esto hicieron los soldados. Junto a la cruz de Jesús estaban su madre, la hermana de su madre María de Cleofás y María la Magdalena. Jesús, al ver a su madre y cerca al discípulo que tanto quería, dijo a su madre: - Mujer, ahí tienes a tu hijo. Luego dijo al discípulo: - Ahí tienes a tu madre. Y desde aquella hora, el discípulo la recibió en su casa. Después de esto, sabiendo Jesús que todo había llegado a su término, para que se cumpliera la Escritura dijo: - Tengo sed. Había allí un jarro lleno de vinagre. Y, sujetando una esponja empapada en vinagre a una caña de hisopo, se la acercaron a la boca. Jesús, cuando tomó el vinagre, dijo: - Está cumplido. E, inclinando la cabeza, entregó el espíritu."


Segundo día del Tríduo Pascual.



Explicación
Este día recordamos la muerte de Jesús, clavado en una cruz. Ocurrió hacia las tres de la tarde, a las afueras de Jerusalén. Le pusieron denuncias por decir que era Hijo de Dios y por proclamarse rey, y en el juicio le trataron de blasfemo y oponente al emperador de Roma. Por eso le condenaron a morir. Junto a la cruz de Jesús, estaba su madre, la hermana de su madre y María Magdalena.

Elaborado por: Fr. Emilio Díez Ordóñez y Fr. Javier Espinosa Fernández





Jueves Santo

El lavatorio de los pies - Juan 13, 1-15

Antes de la fiesta de Pascua, sabiendo Jesús que había llegado la hora de pasar de este mundo al Padre, habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el extremo. Estaban cenando (ya el diablo le había metido en la cabeza a Judas Iscariote, el de Simón, que lo entregara) y Jesús, sabiendo que el Padre había puesto todo en sus manos, que venía de Dios a a Dios volvía, se levanta de la cena, se quita el manto y, tomando una toalla, se la ciñe; luego echa agua en la jofaina y se pone a lavarles los pies a los discípulos, secándoselos con la toalla que se había ceñido. Llegó a Simón Pedro y éste le dijo: - Señor, ¿lavarme los pies tú a mí? Jesús le replicó: - Lo que yo hago, tú no lo entiendes ahora, pero lo comprenderás más tarde. Pedro le dijo: - No me lavarás los pies jamás. Jesús le contestó: - Si no te lavo, no tienes nada que ver conmigo. Simón Pedro le dijo: - Señor, no sólo los pies, sino también las manos y la cabeza. Jesús le dijo: - Uno que se ha bañado no necesita lavarse más que los pies, porque todo él está limpio. También vosotros estáis limpios, aunque no todos. (Porque sabía quién lo iba a entregar, por eso dijo. ""No todos estáis limpios"".) Cuando acabó de lavarles los pies, tomó el manto, se lo puso otra vez y les dijo: - ¿Comprendéis lo que he hecho con vosotros? Vosotros me llamáis ""el Maestro"" y ""el y decís bien, porque lo soy. Pues si yo, el Maestro y el Señor, os he lavado los pies, también vosotros debéis lavaros los pies unos a otros; os he dado ejemplo para que lo que yo he hecho con vosotros, vosotros también lo hagáis."

 Con el Jueves Santo damos comienzo al Tríduo Pascual.




Explicación
Es un día estupendo para recordar con agradecimiento el gesto que Jesús realizó con sus amigos, durante la cena última que compartió con ellos. ¿Lo recordáis? Se puso una toalla a la cintura, cogió una palangana con agua y les lavó los pies uno a uno. Al terminar les comentó que lo que había hecho con ellos, debían hacerlo unos con otros, siendo siempre serviciales.

Elaborado por: Fr. Emilio Díez Ordóñez y Fr. Javier Espinosa Fernández




sábado, 4 de abril de 2020

Una Semana Santa diferente ...

Este año 2020 nuestra Semana Santa será diferente, pero no por eso peor. Saquemos de nosotros lo mejor, ayudemos en casa, seamos creativos, mostremos nuestro amor a los que están cerca, recemos por los enfermos, en definitiva, dediquémosle a Jesús nuestra mejor versión … ¡Quédate en casa esta Semana Santa! ¡FELIZ SEMANA SANTA A TOD@S!