jueves, 19 de marzo de 2020
miércoles, 18 de marzo de 2020
Evangelio del Domingo
Curación del ciego de
nacimiento - Juan 9, 1-41 – Cuarto Domingo de Cuaresma
En aquel tiempo, al pasar Jesús
vio a un hombre ciego de nacimiento. Jesús escupió en la tierra, hizo barro con
la saliva, se lo untó en los ojos al ciego, y le dijo: -Ve a lavarte a la
piscina de Siloé (que significa Enviado). Él fue, se lavó, y volvió con vista.
Y los vecinos y los que antes solían verlo pedir limosna preguntaban: -¿No es
ése el que se sentaba a pedir? Unos decían: - El mismo Otros decían: No es él,
pero se le parece. El respondía: -Soy yo. Llevaron ante los fariseos al que
había sido ciego. (Era sábado el día que Jesús hizo el barro y le abrió los
ojos.) También los fariseos le preguntaban cómo había adquirido la vista. Él
les contestó: -Me puso barro en los ojos, me lavé y veo. Algunos de los
fariseos comentaban: -Este hombre no viene de Dios, porque no guarda el sábado.
Otros replicaban: -¿Cómo puede un pecador hacer semejantes signos? Y estaban
divididos. Y volvieron a preguntarle al ciego: -Y tú, ¿qué dices del que te ha
abierto los ojos? Él contestó: -Que es un profeta Le replicaron: -Empecatado
naciste tú de pies a cabeza, ¿y nos vas a dar lecciones a nosotros? Y lo
expulsaron. Oyo Jesús que lo habían expulsado, lo encontró y le dijo: -¿Crees
tú en el Hijo del hombre? Él contestó: - ¿Y quién es, Señor, para que crea en
él? Jesús le dijo: -Lo estás viendo: el que te está hablando, ése es. Él dijo:
-Creo, Señor. Y se postró ante él.
Explicación
En una ocasión Jesús se topó con
un ciego de nacimiento. Jesús hizo barro se lo untó en los ojos y le mandó
lavarse. Él fue y volvió viendo. También en nuestro bautismo nos lavaron los
ojos del alma para poder ver a Jesús y para creer en él. Por el bautismo
tenemos la luz que nos ilumina en nuestro camino.
Evangelio dialogado
CUARTO DOMINGO DE CUARESMA –
“A”(Jn. 9, 1-41)
NARRADOR:
En aquel tiempo, al pasar Jesús vio un hombre ciego de nacimiento, que pedía
limosna.
CIEGO:
¡Una limosna para este pobre ciego de nacimiento! ¡Por piedad, una limosna!
DISCÍPULO:
Maestro ¿quién pecó, éste o sus padres para que naciera ciego?
JESÚS:
Ni pecó éste ni sus padres. Es ciego para que todos sepan que yo soy la luz del
mundo.
NARRADOR:
Jesús llega hasta el ciego, se inclina, escupió en la tierra, hizo barro y se
lo puso en los ojos.
JESÚS:
Amigo, ve a lavarte a la piscina de Siloé.
DISCÍPULO:
Maestro ¿en quién confía el ciego para obedecerte?
¿En ti o en la
medicina?
JESÚS:
Ha confiado en mí, eso le curará. Vámonos, que nos esperan.
NARRADOR:
El ciego fue, se lavó y volvió con vista.
CIEGO:
¡Veo...! ¡Veo...! ¡Veo...! ¡Veo...!
NARRADOR:
Y los vecinos y los que antes solían verlo pedir limosna preguntaban:
VECINO:
¿Es ése el que se sentaba a pedir? Se le parece mucho.
CIEGO:
¡Sí, sí, sí... soy yo!
VECINO:
¿Y cómo es que ahora ves?
CIEGO:
Ese hombre al que llaman Jesús, hizo barro, me lo puso en los ojos, dijo que
fuera a Siloé a lavarme, me lavé, y ya veo.
VECINO:
¿Dónde está él?
CIEGO:
No lo sé.
NARRADOR:
Los vecinos llevaron ante los fariseos al que había sido ciego.
VECINO:
Sacerdotes, Fariseos, hoy es sábado y un tal Jesús ha curado a este ciego de
nacimiento.
SACERDOTE:
¿Cómo ha sucedido?
CIEGO:
Me puso barro en los ojos, me lavé y veo.
SACERDOTE:
Si viniera de Dios guardaría el sábado. Todo el que diga que Jesús es el
Mesías, será expulsado de la sinagoga ¿Y tú, ciego, que piensas de él?
CIEGO:
Seguro que es un Profeta.
NARRADOR:
El enfado de los sacerdotes iba a más. Veían que más y más gente creían en Él
SACERDOTE:
Éste nos toma el pelo. ¡Llamad a sus padres!
PADRES:
Sabemos que es nuestro hijo, y que nació ciego... Pero no sabemos quién le ha
curado y por qué. Preguntádselo a él. ¡Ya es mayorcito!
SACERDOTE:
Tú, ¡contesta! ¿Por qué ves ahora?
Confiesa que
Jesús es un pecador.
CIEGO:
Si es un pecador, no lo sé. Sólo sé que era ciego y ahora veo.
SACERDOTE: ¿Qué
te hizo? ¿Cómo te abrió los ojos?
CIEGO:
Os lo he dicho ya. ¿Es que queréis ser discípulos suyos?
SACERDOTE:
¡Eso lo serás tú! Nosotros somos discípulos de Moisés. A Moisés le habló Dios.
Pero éste...
¿de dónde
viene?
CIEGO:
Vosotros decís que Dios no escucha a los malos, sino a los buenos. Si Jesús no
viniera de Dios... ¡No podría hacer milagros!
SACERDOTE:
Te crees muy listo, y estás lleno de pecado. ¡Fuera de la Sinagoga, fuera! ¡Ya
no eres judío!
NARRADOR:
Oyó Jesús que lo habían expulsado, lo encontró y le dijo:
JESÚS:
¡Oye, escucha! ¿Crees en el Hijo del Hombre?
CIEGO:
¿Y quién es, Señor, para que crea en él?
JESÚS:
Lo estás viendo. Es el que habla contigo.
CIEGO:
Creo, Señor.
JESÚS:
Para un juicio he venido yo al mundo: para que los que no ven, vean y los que
ven, se queden ciegos.
SACERDOTE:
¿También nosotros estamos ciegos?
JESÚS:
Si fuerais ciegos, no tendríais pecado; pero, como decís que veis, vuestro
pecado sigue ahí.
Elaborado por:
Fr. Emilio Díez Ordóñez y Fr. Javier Espinosa Fernández
domingo, 15 de marzo de 2020
Actividad online Religión Católica - 1º y 2º de Primaria - Semana 16 de marzo
Propuesta de actividad para esta semana (16 de marzo):
- Ficha repartida ya a los alumnos el día 13 de marzo. Se trata de completar los datos de una obra de arte religiosa: La última cena de Buisán. Es una obra religiosa del gótico tardío de la provincia de Huesca. Identificarán en ella la figura de Jesús, de Judas y la grafía gótica de la época.
Para más información sobre la obra, puede visitarse este enlace del mismo blog:
- De manera voluntaria y si disponen de tiempo, pueden colorear la propuesta del dibujante Patxi Fano:
Actividad online Religión Católica - 3º a 6º de Primaria - Semana 16 de marzo
Propuesta de actividad para esta semana (16 de marzo):
- De manera voluntaria y si disponen de tiempo, pueden
colorear la propuesta del dibujante Patxi Fano:
- Propuesta de visita del blog de Religión Católica. Deja tus comentarios, mensajes o dudas. ¡Estamos en contacto!
- Los alumnos de 3º a 6º de Primaria de Religión Católica tienen fotocopiadas todas las fichas del Proyecto de arte religioso en la Edad Media. Durante esta semana se propone ordenar las fichas (las ya completadas y las que están por completar) teniendo en cuenta el índice repartido y colocando la portada del proyecto en primer lugar (también repartida).
- Los alumnos que no pudieron presentar la maqueta de la iglesia románica, podrán aprovechar para terminarla estos días y presentarla a la vuelta.
- Propuesta de visita del blog de Religión Católica. Deja tus comentarios, mensajes o dudas. ¡Estamos en contacto!
Quédate en tu casa
Propuesta del dibujante Fano para estos tiempos difíciles.
lunes, 9 de marzo de 2020
Evangelio del Domingo
Tercer Domingo de Cuaresma
Diálogo con la Samaritana - Juan 4, 5-42
Diálogo con la Samaritana - Juan 4, 5-42
En aquel tiempo llegó Jesús a un
pueblo de Samaria llamado Sicar, cerca del campo que dio Jacob a su hijo José:
allí estaba el manantial de Jacob. Jesús, cansado del camino, estaba allí
sentado junto al manantial. Era alrededor del mediodía. Llega una mujer de
Samaria a sacar agua, y Jesús le dice: - Dame de beber. (Sus discípulos se
habían ido al pueblo a comprar comida). La samaritana le dice: - ¿Cómo tú,
siendo judío, me pides de beber a mí, que soy samaritana? (porque los judíos no
se tratan con los samaritanos). Jesús le contestó: -Si conocieras el don de
Dios y quien es el que te pide de beber, le pedirías tú, y él te daría agua
viva. La mujer le dice: -Señor, si no tienes cubo y el pozo es hondo, ¿de dónde
sacas el agua viva?; ¿eres tú más que nuestro padre Jacob, que nos dio este
pozo y de él bebieron él y sus hijos y sus ganados? Jesús le contesta: - El que
bebe de esta agua vuelve a tener sed; pero el que beba del agua que yo le daré,
nunca más tendrá sed: el agua que yo le daré se convertirá dentro de él en un
surtidor de agua que salta hasta la vida eterna. La mujer le dice: -Señor, dame
de esa agua: así no tendré más sed, ni tendré que venir aquí a sacarla. Veo que
eres un profeta. Nuestros padres dieron culto en este monte, y vosotros decís
que el sitio donde se debe dar culto está en Jerusalén. Jesús le dice: - Créeme
mujer, se acerca la hora en que ni en este monte ni en Jerusalén daréis culto
al Padre. Vosotros dais culto a uno que no conocéis; nosotros adoramos a uno
que conocemos, porque la salvación viene de los judíos. Pero se acerca la hora,
ya está aquí, en que los que quieran dar culto verdadero adorarán al Padre en
espíritu y en verdad. La mujer le dice: -Sé que va a venir el Mesías, el
Cristo; cuando venga él nos lo dirá todo. Jesús le dice: - Soy yo: el que habla
contigo. En aquel pueblo muchos samaritanos creyeron en él. Así cuando llegaron
a verlo los samaritanos, le rogaban que se quedara con ellos. Y se quedó dos
días. Todavía creyeron muchos más por su predicación, y decían a la mujer: -Ya
no creemos por lo que tú dices, nosotros mismos lo hemos oído y sabemos que él
es de verdad el Salvador del mundo.
Explicación
De siglos venía la enemistad
entre los judíos y los samaritanos; por eso, cuando vieron a Jesús hablando con
una samaritana se extrañaron mucho. Pero Jesús, al hablar con la samaritana,
les enseñó que para amar y adorar a nuestro Padre Dios, no hace falta ni se
requiere un templo especial, porque Dios es espíritu, y es menester que le
adoremos en espíritu y verdad, esto es. Desde el fondo de nuestro corazón.
Evangelio dialogado (Jn. 4, 5-42)
NARRADOR: En aquel tiempo
llegó Jesús a un pueblo de Samaria llamado Sicar, cerca del campo que dio Jacob
a su hijo José: allí estaba el manantial de Jacob. Jesús, cansado del camino,
estaba allí sentado junto al manantial. Era el mediodía, sus discípulos se
habían ido al pueblo a comprar comida.
Llega una mujer Samaritana a
sacar agua y, al ver a Jesús, se queda quieta (los judíos y los samaritanos no
se hablan) con el cántaro en la mano.
JESÚS: Mujer, dame de
beber.
SAMARITANA: ¿Cómo tú,
siendo judío, me pides de beber a mí que soy Samaritana?
JESÚS: Si conocieras el
don de Dios y quién es el que te pide de beber, le pedirías tú y él te daría
agua viva.
SAMARITANA: Señor, si no
tienes cubo y el pozo es hondo, ¿de dónde sacas el agua viva? ¿Eres tú más que
nuestro padre Jacob, que nos dio este pozo y de él bebieron él, sus hijos y sus
ganados?
JESÚS: El que bebe de esta
agua vuelve a tener sed, pero el que beba del agua que yo le daré, nunca jamás
tendrá sed: El agua que yo le daré se convertirá dentro de él en un surtidor de
agua que salta hasta la vida eterna.
SAMARITANA: Señor, dame de
esa agua: Así no tendré más sed, ni tendré que venir aquí a sacarla.
JESÚS: Anda llama a tu
marido y vuelve.
SAMARITANA: ¿Pero... si yo
no tengo marido!
JESÚS: Tienes razón al
decir que no tienes marido. Has tenido ya cinco y el de ahora no es tu marido.
SAMARITANA: Señor, veo que
eres un Profeta. Nuestros padres dieron culto en este monte, y vosotros decís
que el sitio donde se debe dar culto está en Jerusalén.
JESÚS: Créeme, mujer. Se
acerca la hora en que ni en este monte, ni en Jerusalén daréis culto a Dios.
SAMARITANA: Es que...
JESÚS: Vosotros dais culto
a uno que no conocéis, nosotros adoramos a uno que conocemos, porque la
salvación viene de los judíos. pero se acerca la hora, ya está aquí, en que los
que quieran dar culto verdadero, adorarán al Padre en espíritu y verdad, porque
el Padre desea que le den culto así.
SAMARITANA: Porque Dios es
Espíritu, ¿verdad?
JESÚS: Y los que dan culto
deben hacerlo en espíritu y verdad.
SAMARITANA: Sé que ha
venir el Mesías, el Cristo. Cuando venga Él no lo dirá todo.
JESÚS: Yo soy: el que
habla contigo.
NARRADOR: En esto llegaron
los discípulos y se extrañaban de que estuviese hablando con una mujer, aunque
ninguno le preguntó de qué hablaban.
La mujer entonces dejó su
cántaro, se fue al pueblo y dijo a la gente: Venid a ver a u hombre que me ha
dicho todo lo que he hecho: ¿será acaso el Mesías? Y salieron del pueblo adonde
estaba Él.
DISCÍPULO: Maestro,
come...
JESÚS: Mi alimento es
hacer la voluntad del que me envió y llevar a término su obra.
DISCÍPULO: ¿Qué quieres
decir, Maestro? ¿Puedes aclarárnoslo con algún ejemplo?
JESÚS: ¿No decís vosotros
que faltan todavía cuatro meses para la siega? Yo os digo esto: Levantad los
ojos y contemplad los campos. Ya están dorados para la siega. El segador ya
está recibiendo el salario y almacenando fruto para la vida eterna; y así se
alegran lo mismo sembrador que segador.
DISCÍPULO: Maestro, por
eso tiene razón el proverbio que dice: uno siembra y otro siega.
JESÚS: En efecto. Yo os
enviaré a segar lo que no habíais sudado... otros sudaron y vosotros
recogisteis el fruto de sus sudores.
NARRADOR: En aquel pueblo
muchos creyeron en él, por el testimonio de la mujer.
SAMARITANO: Maestro,
queremos escucharte. Quédate con nosotros.
NARRADOR: Jesús se quedó
dos días. Creyeron muchos más por su predicación, y todos proclamaban:
SAMARITANO: Creemos que
eres el Mesías, el Salvador del mundo.
Elaborado por: Fr. Emilio Díez
Ordóñez y Fr. Javier Espinosa Fernández
domingo, 8 de marzo de 2020
martes, 3 de marzo de 2020
Crismón románico
El Crismón es uno de los elementos principales en el simbolismo religioso del arte medieval. Es el resumen o "monograma" de la palabra Cristo (XRISTÓS) en griego con las letras griegas X (Ji) y P (Ro). A cada lado, además, se completa con las letras griegas Alfa y Omega refiriéndose a Jesús como principio y fin. En la letra P (Ro) se enlaza la S (Sigma), letra final de XRISTÓS y que también puede hace referencia al Espíritu Santo.
El círculo en el que se encuentra el conjunto de letras es símbolo de la inmutabilidad y perfección divinas. El Crismón es sujetado por dos ángeles que pisan dos seres fantásticos que encarnan el mal. En el centro encontramos una estrella de ocho puntas que envuelve un Agnus Dei o cordero de Dios.
El círculo en el que se encuentra el conjunto de letras es símbolo de la inmutabilidad y perfección divinas. El Crismón es sujetado por dos ángeles que pisan dos seres fantásticos que encarnan el mal. En el centro encontramos una estrella de ocho puntas que envuelve un Agnus Dei o cordero de Dios.

Crismón. Talla en piedra policromada. Catedral de Barbastro. S.XIII

Agnus Dei inscrito en estrella de ocho puntas.
lunes, 2 de marzo de 2020
Evangelio del Domingo
La Transfiguración - Mateo 17, 1-9
En aquel tiempo, Jesús tomó
consigo a Pedro, a Santiago y a su hermano Juan y se los llevó aparte a una
montaña alta. Se transfiguró delante de ellos y su rostro resplandecía como el
sol y sus vestidos se volvieron blancos como la luz. Y se les aparecieron Moisés
y Elías conversando con él. Pedro entonces tomó la palabra y dijo a Jesús:
-Señor, ¡qué hermoso es estar aquí! Si quieres, haré tres chozas: una para ti,
otra para Moisés y otra para Elías. Todavía estaba hablando cuando una nube
luminosa los cubrió con su sombra, y una voz desde la nube decía: -Éste es mi
Hijo, el amado, mi predilecto. Escuchadle. Al oírlo, los discípulos cayeron de
bruces, llenos de espanto. Jesús se acercó y tocándolos les dijo: -Levantaos,
no temáis. Al alzar los ojos no vieron a nadie más que a Jesús, solo. Cuando
bajaban de la montaña, Jesús les mandó: -No contéis a nadie la visión hasta que
el Hijo del hombre resucite de entre los muertos.
Explicación
Un día Jesús compartió con sus
amigos un secreto los llevó a una montaña alta y se lleno de luz, mientras
hablaba con Moisés y Elías y una voz decía: "Este es mi Hijo amado.
Escuchadle". Esto ocurrió para darles ánimos, de tal modo que cuando le
vieran morir en la cruz no perdieran la esperanza del todo y recordaran lo que
pasó en ese monte, cuando él se les apareció revestido de luz.
Evangelio dialogado
SEGUNDO DOMINGO DE CUARESMA – CICLO “A” (Mt. 17, 1-9)
NARRADOR: En aquel tiempo Jesús se encontraba rodeado de sus
discípulos y de mucha gente que había venido de todas las aldeas y lugares
vecinos a escucharle. Después que les hubo instruido, Jesús se levantó.
JESÚS: ¡Pedro, Santiago, Juan, venid conmigo!
PEDRO: ¿Qué quieres, Maestro? ¿Dónde tenemos que ir?
JESÚS: Pienso que es un buen día para subir al monte Tabor.
JUAN: ¡Estupendo! El panorama desde allí resulta impresionante.
SANTIAGO: ¡Vamos ya! Hace tiempo que no subo al Tabor.
NARRADOR: Cuando llegaron a la cima, Jesús se transfiguró delante
de ellos. Su rostro resplandecía como el sol y sus vestidos se volvieron
blancos como la luz. Entonces aparecieron Moisés y Elías que comenzaron a
hablar con él. Los discípulos no entendían nada de lo que hablaban.
JUAN: Señor... ¡Qué hermoso es estar aquí!
SANTIAGO: Es verdad, Jesús. Ahora vemos lo importante que eres.
PEDRO: Maestro, si quieres haremos tres chozas: Una para ti, otra
para Moisés y otra para Elías.
NARRADOR: Todavía estaba hablando, cuando una nube luminosa los
cubrió con su sombra. Y una voz desde la nube decía:
VOZ: Este es mi Hijo amado, el escogido. ¡Escuchadlo!
NARRADOR: Al oírlo, los discípulos miraron a todos lados y no
vieron a nadie más que a Jesús solo con ellos.
JESÚS: Levantaos. No tengáis miedo. Vámonos ya junto a todos. Es
hora de regresar.
NARRADOR: Los discípulos no acertaban a entender lo sucedido. Y pensaban en la cara de incredulidad que pondrían sus compañeros, cuando les contaran lo que había pasado. ¡Se van a quedar de piedra!
NARRADOR: Los discípulos no acertaban a entender lo sucedido. Y pensaban en la cara de incredulidad que pondrían sus compañeros, cuando les contaran lo que había pasado. ¡Se van a quedar de piedra!
JESÚS: No contéis a nadie lo que habéis visto hasta que el Hijo del
Hombre resucite de entre los muertos.
domingo, 1 de marzo de 2020
La orfebrería en los talleres medievales
En la Edad Media, las joyas no
fueron creadas por artesanos especializados que trabajan en la joyería, pero sí eran fabricadas por orfebres, una gran variedad de objetos, así, como cruces,
relicarios, santuarios, y vasos seculares (cálices, patenas, custodias,
copones, incensarios, platos, candelabros, portadas de libros, báculos,
utensilios de lujo, monedas, sellos, etc.). Muchos orfebres trabajaban en plata
y otros metales, como el oro y el bronce, mientras que algunos artistas trabajaron
solamente la plata, se llamaron plateros.

Píxide románico de cobre y esmalte. Taller de Limoges, S.XIII. Catedral de Barbastro. Foto web Museo Diocesano de Barbastro-Monzón.

Incensario de la Parroquia de Viú (Huesca). S. XIV. Foto web Patrimonio de Huesca
Estos artesanos se agrupaban en
talleres al frente de los cuales estaba el maestro.
Había orfebres monásticos y
laicos que trabajan en la Edad Media. La producción tuvo lugar
predominantemente en un ambiente monacal.
En la Baja Edad Media, los orfebres urbanos adquieren un papel principal
en la producción de obras de orfebrería. Ellos trabajan en talleres
independientes pero están organizados en gremios, asociaciones medievales de
artesanos de un mismo oficio que controlan y regulan las actividades de sus
miembros. La pertenencia a los gremios era obligatoria. El creciente número de
orfebres en paralelo con la expansión urbana y el crecimiento del comercio crea
alianzas necesarias en la Baja Edad Media.
Los encargos más importantes los recibían de la Iglesia, los obispos y los
cabildos que rivalizaban por contar con los más preciosos ornamentos para las
ceremonias.
Las piezas se marcaban con un punzón que dejaba impresa la abreviatura de la localidad e incluso el nombre del platero. Con la marca se garantizaba la procedencia de la obra y la calidad del metal.


Punzones de Huesca, Zaragoza y Barbastro. Foto web Museo Diocesano de Barbastro-Monzón
El Museo Diocesano de
Barbastro-Monzón alberga parte de las
joyas procedentes del tesoro de la catedral, que es el conjunto de objetos
preciosos reunidos y guardados.
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